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martes, 1 de julio de 2014

Desigualdad y sistema

No solo hay que prestarle atención a la desigualdad de los extremos, sino también a la multidesigualdad, esto es, a la desigualdad que cubre todos los escalones de ingresos

viernes, 27 de junio de 2014

La medición del tiempo de trabajo: Las confusiones de Duncan Foley (3)

Duncan Foley, lo mismo le ocurre a Diego Guerrero en España, cree importante hallar un método práctico para medir el tiempo de trabajo en su forma natural. Resulta que la primera tarea teórica realizada por Marx en El Capital es la demostración rigurosa de la transformación de la mercancía en dinero. Dicho en otros términos: se trata de mostrar como el valor, que al principio de la historia de las mercancías su determinación cuantitativa era casual y relativa, se hace objetivamente social. Esta transformación ocupa varios siglos. Y desde ese entonces todos los valores de las mercancías y de los servicios se miden por el dinero. Así que no tiene sentido tratar de medir directamente la cantidad de trabajo socialmente necesario para la producción de los bienes y servicios. Veremos que los intentos llevados a cabo por el propio Foley están plagados de imprecisiones e incorrecciones conceptuales. Introduce un problema o una tarea económica que no es necesaria, la medición del tiempo de trabajo socialmente necesario en la producción de los bienes y servicios, y después nos dice que Marx no planteó ningún método particular para realizar dicha medición.

miércoles, 18 de junio de 2014

El trabajo productor de valor: Las confusiones de Duncan K. Foley (2)

Hay conceptos que por mucho que se hable de ellos no terminan de estar claros. Hay muchos errores en su uso. Falta una labor epistemológica estricta y rigurosa. La causa de ese error estriba en que el estudio de El Capital se hace desde los lomos de un caballo y sin hacer acampadas, o como es más habitual, se habla de El Capital por medio de lo que han dicho y pensado otros autores. Sé que para muchos intelectuales y teóricos marxistas este asunto está muy trillado, pero se equivocan. Sucede con el concepto de valor lo mismo que con el concepto de tiempo: no es tan fácil de representárselo o conceptualizarlo. El tiempo, aunque exista, carece de existencia objetiva, esto es, no se nos presenta como un objeto al que se pueda señalar y percibir. Para hacernos con el concepto de tiempo necesitamos de un hecho que sí existe de forma perceptible: el movimiento. Vemos entonces un cuerpo en movimiento y otro cuerpo de referencia respecto al cual el primero se mueve. Y a partir de ahí ya podemos acercarnos al concepto de espacio y al concepto de tiempo. Algo parecido ocurre con el valor: para captarlo conceptualmente necesitamos del movimiento de las mercancías, esto es, de su intercambio.

martes, 17 de junio de 2014

El trabajo humano abstracto: Las confusiones de Duncan Foley (1)

Al igual que nadie se siente cansado ni aburrido cuando se habla de las libertades civiles, de los derechos de los ciudadanos y de la lucha contra la pobreza, del mismo modo no debería sentirse aburrido ni cansado cuando se habla de la teoría del valor de Marx, pues dicha teoría demuestra que el valor de la riqueza es obra del trabajo humano abstracto, esto es, del gasto de la fuerza de trabajo sin tener en cuenta la forma de su gasto.

miércoles, 28 de mayo de 2014

La traición


Lo peor que te puede pasar en la vida es la traición. Te llena de ira y de tristeza. No es fácil quitarte del alma la herida que te han causado. Es muy probable que la persona que te traiciona lo haga por debilidad. Pero eso no resta magnitud al mal que se ocasiona. La traición se produce cuando la lealtad que una persona le debe a otra la rompe de un día para otro, sin que la persona traicionada  lo espere. La clave ahora está en que el traidor reconozca que le debe lealtad al otro. Si su conciencia le permite argumentar que no le debe lealtad al otro, entonces se sentirá liberado. Pero para responder con verdad a si se debe o no se debe lealtad hay que contar lo que ha ocurrido en la relación mantenida entre el traidor y la persona traicionada.

martes, 15 de abril de 2014

Lo material y lo ideal

Sergio Aranda tiene una especial concepción de la naturaleza de lo material, de lo ideal y de sus relaciones mutuas. Paso primeramente a transcribirles dos de sus ideas. Primera idea: El Estado no son los edificios, no son tampoco los papeles, por muchas figuritas que tengan, mucho menos las estatuas o las armas, etc. Ningún objeto material es o puede ser el Estado o parte de él. El Estado efectivamente son las ideas en torno a esos objetos. Las personas que actúan en nombre del Estado lo hacen respecto de las ideas y de los consensos respecto de ellas. Segunda idea: La iglesia como cualquier otra institución no son las iglesias y catedrales, ni ningún otro símbolo material.

sábado, 29 de marzo de 2014

El socialismo del siglo XXI y la conciencia de clase

Empiezo transcribiéndoles unas ideas de Rolando Astarita  contenidas en su trabajo titulado Chavismo e independencia de clase, http://rolandoastarita.wordpress.com/ :
“Como lo ponen en evidencia los intercambios que he tenido en “Comentarios” a raíz de la nota sobre control bonapartista, mis diferencias con la izquierda chavista son profundas. Alguna gente se sintió ofendida porque planteé que, de hecho, estamos en “veredas opuestas”, ideológica y políticamente, pero no hay otra manera de decirlo. Es que hay dos visiones contrapuestas: una que hace eje en que el movimiento obrero mantenga una actitud autónoma y hostil hacia el conjunto de la clase dominante y el Estado. Y otra que pone el acento en la colaboración con el proyecto del socialismo siglo XXI, dirigido desde el Estado. En esta entrada amplío sobre qué significa un accionar independiente, autónomo, de clase.

sábado, 22 de marzo de 2014

Palabra y esencia pura

En la página 84, editorial Gustavo Gili, de El lenguaje clásico de la arquitectura, John Summerson se expresa en estos términos: “En el caso de que alguien me preguntara: ¿está usted completamente seguro que todas estas obas –Piazza de San Pedro, fachada este del Palacio del Louvre y el Blienheim– son barrocas puras?, yo le respondería inmediatamente: no, por supuesto que no estoy seguro. Y es que no existe ese barroco puro, ya que el mero hecho de que exista una palabra no quiere decir que exista también la esencia pura que designa. Hay además otra razón: si bien puede demostrarse más allá de toda duda razonable que estos edificios tienen títulos suficientes para que los llamemos barrocos, podría demostrarse con idéntica certidumbre que hay en ellos elementos suficientes para descalificarlos como tales en ciertos contextos. Así que no nos calentemos más la cabeza. Miremos estos edificios en sí mismos y veamos lo que nos dicen”.

viernes, 7 de marzo de 2014

Pensar y actuar en grande

Llevo un tiempo desilusionado y desganado con lo que ocurre en la realidad. Lo que sucede en la realidad contradice mi fondo de esperanza, que no es otro que ver algún día una manifiesta y aplastante victoria del trabajo sobre el capital. Solo observando los conflictos sociales de Ucrania podemos comprobar que las luchas entre las grandes regiones económicas están determinando el curso del desarrollo social y no las luchas sociales entre capital y trabajo. Me desgana aún más ver a insignes representantes de la izquierda radical caer una y otra vez en el mismo error: tomar como punto de partida de sus análisis no lo que ocurre en la realidad, sino lo que gravita en su pensamiento. Siguen presa de la representación de la lucha de clases del siglo  XIX y principios del siglo XX: las diferencias entre el capital y el trabajo eran en ese entonces claras y sus contornos no se confundían. Pero aquel mundo ha dejado de existir. No en el sentido de que la lucha de clases y con ella las clases sociales hayan desparecido, sino en el sentido en que las transiciones entre las clases sociales y las formas mixtas de clase son lo dominante. Este mundo nuevo, que tomó cuerpo después de la segunda guerra mundial, fue lo que provocó el revisionismo de los partidos comunistas europeos y la volatilización de los principios de la izquierda radical, que sigue moviéndose en los márgenes de la historia. Sigue hablando de los trabajadores como si constituyeran una masa homogénea con intereses comunes fáciles de organizar, aunque la realidad, y la prueba la encontramos en las consultas electorales, sigue demostrándoles que dicha masa es enormemente heterogénea.

viernes, 7 de febrero de 2014

La belleza de las finanzas de Shiller y el canto a las ocupaciones de Whitman


“El dinero, como el lenguaje y el Estado, son las grandes creaciones sociales, las más excelsas sustantivaciones del ser social humano, la expresión de que todos dependemos de todos, de que todos somos por medio de todos. No obstante, hay que observar que en las sociedades capitalistas los productos sociales, en especial el dinero, están siendo empleados para provecho exclusivo de las minorías y para generar desigualdades.  Resulta paradójico pero es así: lo que es expresión de la igualdad se emplea para generar desigualdad”