(Colaboración de Ramón Galán)
Estimado
Francisco, quiero compartir contigo una reflexión surgida de la lectura y
análisis tu artículo.
Una
de las cosas, entre otras, que me llamó la atención fue cómo definiste a los
pensadores dogmáticos: “pensadores atados
a ideas fijas”. En este sentido, y llevas razón, la atadura a la consigna
rígida de que primero es la realidad y luego el concepto, atadura propia de los
materialistas dogmáticos, nos llevaría a catalogar a Marx, por sus ideas formuladas
en el proceso de trabajo, como pensador idealista. Es evidente que todos los
valores de uso que sean resultado del proceso del trabajo, como por ejemplo,
una mesa, ha existido primero como concepto en la cabeza del carpintero y
después como realidad: el ser de la mesa la ha recibido del concepto mesa.