Plusvalía y plusvalor son términos equivalentes. No existe necesidad de diferenciar categorialmente el plusvalor expresado en un número de valores de uso del plusvalor expresado en dinero. Por otra parte, plusvalía y ganancia son lo mismo en términos absolutos, pero no expresan lo mismo, no son lo mismo en términos relativos. Los marxistas representamos el valor de las mercancías mediante la siguiente fórmula: M= c + (v + p). Introducimos v y p entre paréntesis por representar ambos el nuevo valor creado. Y la cuota de plusvalía, la proporción p/v, expresa la cuota de explotación de la fuerza de trabajo, cuánto trabaja el obrero para sí y cuanto trabaja para el capitalista. Por su parte, el capitalista no diferencia entre c y v. Para él ambos representan lo que le ha costado producir la mercancía y los reconoce bajo una misma rúbrica, como precio de costo. Cuando esto ocurre la plusvalía se transforma en ganancia y el valor de la mercancía queda representado mediante la siguiente fórmula: M = Pc + g. Y la cuota de ganancia, la proporción g/Pc, expresa la valorización del capital, medido no por el capital variable sino por el capital total desembolsado.
¡Aviso importante! Hasta ahora cuando se pinchaba en las etiquetas no aparecían todos los trabajos publicados bajo dicha etiqueta. Ahora hay paginación y se puede acceder a todos los trabajos publicados. Otra cuestión: Soy Ingeniero Técnico y Licenciado en Filosofía, pero de forma general me considero un Investigador Independiente.
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jueves, 14 de julio de 2005
martes, 12 de julio de 2005
Lógica fenoménica
“La esfera de la circulación o del intercambio de mercancías, dentro de cuyos límites se mueve la compra y la venta de la fuerza de trabajo, era en realidad un verdadero edén de los derechos innatos del hombre. Lo único que impera aquí es la libertad, la igualdad, la propiedad y Bentham. ¡Libertad! Pues comprador y vendedor de una mercancía, por ejemplo de la fuerza de trabajo, vienen determinados únicamente por su libre voluntad. Contratan como personas libres, iguales ante la ley. ¡Igualdad! Pues sólo se relacionan como poseedores de mercancías y cambian un equivalente por otro. ¡Propiedad! Pues cada uno sólo dispone de lo suyo. ¡Bentham! Pues a cada uno de ellos no le preocupa más que lo suyo”.
lunes, 11 de julio de 2005
Ideas viejas e ideas nuevas
Cuando Malime dice que quiere contrarrestar mi nefasta influencia e interferencia sobre los economistas rojos, no se comporta como un libre pensador sino como una persona atada a los prejuicios. Cuando me cataloga de idealista y dogmático por leer y seguir a Hegel, sencillamente no sabe lo que dice y se limita a etiquetarme. Confunde continuamente la lucha por el conocimiento con la lucha de clases. O dicho de otro modo: transforma la lucha por el conocimiento en una lucha de clases. Se comporta como un cuadro rojo dentro de una empresa de cuadros profesionales, siempre al acecho para dictaminar quién es revolucionario y quién es contrarrevolucionario. Se comporta como si tuviera la verdad del marxismo y del socialismo en sus manos. Se presenta como un ignorante en materia económica, sin embargo, cataloga mis escritos sobre economía de no marxistas. Creo que Malime teme a las ideas nuevas, a las ideas que no conoce, porque ponen en cuestión su concepción sobre el capitalismo y el socialismo. Y se atrinchera en las ideas viejas. Y las ideas supuestamente nuevas no son tan nuevas: son las ideas de Marx expuestas en El Capital. Lo que es nuevo es el socialismo de mercado.
martes, 21 de junio de 2005
Valor de uso y signo
En mi mensaje anterior hablaba de la necesidad de distinguir el ser de una cosa de su realización, al igual que el creador del ser de dicha cosa de su realizador. Así en un restaurante el cocinero es quien crea el valor de uso, quien le da su ser, por ejemplo, a una tortilla de papas, mientras que el cliente es quien realiza el ser de ese valor de uso consumiéndola. Se trataba de dejar claro que es en la producción donde se crean los valores de uso, y en el consumo donde se realizan. Al igual que también pretendía dejar claro que es en la producción donde se crea el valor y en el mercado donde se realiza. A este propósito Antonio Caro me formula varias preguntas que pueden presentarse en forma de afirmaciones y que paso a enumerar. Una, hay que distinguir entre el valor de uso de la Coca Cola como producto y el valor simbólico de la marca Coca Cola. Dos, el valor simbólico del que han dotado el marketing y la publicidad a la marca Coca Cola, la hace preferible para muchos adeptos a la misma que otras marcas cuyo producto está dotado de idéntico valor de uso. Y tres, el ser del valor de uso y el ser del valor residen mucho más en el signo-marca de la Coca Cola que en su materia-producto.
Mi respuesta a estos tres planteamientos es la siguiente. Una, en la Coca Cola distingo tres partes: a) el contenido, la bebida refrescante; b) el envase, que funciona semióticamente como signo de la existencia del contenido; y c) el nombre Coca Cola que funciona como signo identificativo del producto. Dos, los consumidores, por término medio, no eligen las mercancías por las marcas, sino por la correlación calidad precio. Esto no quita que en ciertos sectores pudientes o en ciertos momentos para consumidores de poco poder adquisitivo la marca sea lo prioritario. Y tres, en la Coca Cola concurren tres seres: el contenido, el envase y la marca. No cabe duda que bajo el punto de vista semiótico el ser de mayor peso, el más importante, es la marca. Pero bajo el punto de vista antropológico, bajo el punto de vista de la satisfacción de las necesidades, el ser de mayor peso, el más importante, es el contenido.
Creo, por último, que al igual que de determinaciones económicas no se pueden derivar conclusiones semióticas, del mismo modo de determinaciones semióticas no se pueden derivar conclusiones económicas. El hecho de que para las grandes empresas monopolistas y transnacionales la publicidad sea una cuestión clave en su lucha por el dominio del mercado mundial, el hecho de que la marca del producto sea un factor importante en su venta, esto no tiene porque modificar para nada la naturaleza del valor en su sentido económico y tal y como fue expuesta por Marx. Vuelvo y repito: no se pueden derivar de determinaciones semióticas consecuencias económicas.
Producción y mercado - ser y realización
Creo que el debate sobre el capitalismo semiótico tiene muy poco de semiótico y mucho de económico. Creo igualmente que en la exposición del hecho económico hay poco rigor o los conceptos que se manejan no se definen con precisión. Se ha hablado de la explotación en el capitalismo, pero no se ha definido lo que es la explotación. Voy a por ello. Si tomamos la contabilidad de cualquier empresa y sumamos los beneficios, el alquiler, lo intereses y los impuestos y dividimos la suma total por los salarios más la seguridad social, tendremos la cuota de explotación de la fuerza de trabajo. Y esto concepto, por muy complejo que sea el capitalismo actual, no ha perdido ninguna vigencia. La lucha entre trabajadores y capitalista está marcada por esa cuota: los obreros quieren salarios más altos, esto es reducir la cuota de explotación, y los capitalistas quieren congelar los salarios, esto es, conservar o aumentar la explotación.
miércoles, 8 de junio de 2005
El salto mortal de la mercancía o la necesidad del mercado
“El salto del valor de la mercancía desde el cuerpo de ésta al cuerpo en oro es, como ya digo en otro sitio, el salto mortal de la mercancía. Claro que si le falla, no es la misma mercancía la que se estrella, sino su poseedor”. Karl Marx, El Capital.
sábado, 28 de mayo de 2005
Una pequeña aclaración sobre "El capitalismo semiótico"
En la Bolsa se compran y se venden títulos de valor. Pensemos en uno de ellos: las acciones. Pero las acciones no son simples signos, son derechos de propiedad sobre dividendos. Su titular tiene derecho a percibir anualmente una parte de los beneficios de la empresa emisora de dichas acciones.
Un profesor burgués habla sobre los sindicatos alemanes
“Los profesores burgueses son incapaces de imaginar unas relaciones de producción entre los hombres que no sean las capitalistas”
Preguntas sobre Marx y el socialismo
¿Cree usted, a tenor de lo que ha sucedido en la Europa del Este, que el socialismo tiene futuro o es una estúpida utopía que habría ya que desechar? Marx tenía una concepción evolutiva de la historia humana. Dividió dicha historia en distintas fases de acuerdo con el modo de producción predominante: sociedad esclavista, sociedad feudal y sociedad capitalista. La sociedad esclavista nació y murió, por mucho que Aristóteles y los representantes teóricos del esclavismo pensaran que una sociedad sin esclavos era imposible que existiera. A la sociedad feudal le ocurrió lo mismo: nació y murió. También a los representantes teóricos de la sociedad feudal una sociedad sin siervos les parecía un imposible. Y la sociedad capitalista no puede ser menos: nació y debe morir. No sé cuándo, pero debe morir. Sé que a los representantes teóricos del capitalismo una sociedad sin capitalistas les parece una utopía, una meta inalcanzable, pero todo se andará. Por lo tanto, si el capitalismo ha de morir, un nuevo modo de producir la riqueza ha de ocupar su lugar, y esto no puede ser otro que el socialista.
lunes, 23 de mayo de 2005
Marx y la religión
La guerra de EEUU contra Irak ha puesto de manifiesto la importancia que tiene la religión en el mundo actual. Primero, porque es importante para los pueblos, y segundo, porque los mandatarios han visto en ella un arma política de gran alcance sobre la conciencia de las masas. De ahí que considere oportuno exponer las ideas de Marx sobre la religión, que extraigo de la introducción de su ensayo En torno a la crítica de la filosofía del derecho, y a las cuales les daré cierto desarrollo. La posición de Marx con respecto a la religión ha sido excesivamente simplificada y vulgarizada. Y se ha vuelto un tópico la frase “la religión es el opio del pueblo”. Cuando esta frase es el resultado, la conclusión, de un largo razonamiento. Se desconoce el razonamiento y, por lo tanto, la conclusión aparece como una frase lapidaria.
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