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martes, 24 de marzo de 2026

Anonimización

 

Hace algunos días estaba viendo una serie documental danesa donde aparecía la siguiente expresión: las víctimas han sido anonimizadas. Era la primera vez que oía esta expresión. Se trataba de una joven de diecisiete años que había desaparecido y días más tarde apareció muerta al borde de una pequeña laguna. Había sido asesinada. Durante la serie en ningún momento llamaron a la víctima por su nombre y apellido ni mostraron una fotografía suya. Y la anonimizaron con la siguiente expresión: joven de 17 años.

Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, “anonimizar” tiene el siguiente significado: Expresar un dato relativo a entidades o personas, eliminando la referencia a su identidad. En el día de hoy quiero hacer una pequeña reflexión en el ámbito de la Filosofía del Lenguaje sobre esta cuestión.

Distinguiré, en principio, entre valor de identidad en sentido estricto y vías de identidad. El valor de identidad de dicha joven aparece en su carnet de identidad, donde figura los siguientes rasgos de identidad: fotografía de su cara, fecha de nacimiento y número del carnet de identidad. Y llamaremos vías de identidad a los medios que nos permiten identificar a la víctima por medios indirectos: la dirección donde está su casa, y el nombre de sus padres y hermanos y hermanas, y amigos cercanos. De ahí que el director de la serie no solo no facilitó las vías directas de identidad de la víctima, sino tampoco las vías indirectas. De esa manera la víctima aparecía totalmente anonimizada.

Pero surge un problema: de alguna manera el director de la serie tiene que referirse a la víctima. Para ello utiliza la catalogación “joven de 17 años”. Y “joven de 17 años” también constituye un valor de identidad, aunque un valor de identidad general. Por lo tanto, la forma en que la víctima es anonimizada consiste en sustituir su valor de identidad individual por un valor de identidad general. Supongamos que el director opte por este otro valor de identidad general: joven de 17 años del Instituto Santa Teresa. Lo que observamos ahora es que cada valor de identidad tiene una determinad extensión. El valor de identidad “joven de 17 años” incluye un mayor número de miembros que el valor de identidad “joven de 17 años del Instituto Santa Teresa”. Así que el director opta por un valor de identidad lo más general posible. De ese modo evita que la víctima sea identificada por vías indirectas.

¿Existe la anonimización absoluta? Pues sí: serían aquellos casos donde no se emplea valor de identidad alguno. Supongamos que alguien elabora un panfleto y lo firma como “el ratoncito Pérez” o sencillamente “anónimo”. “El ratoncito Pérez” y “anónimo” tienen un valor significativo, pero no tienen un valor de identidad. Podríamos decir también que las expresiones “el ratoncito Pérez” y “anónimo” se usan para ocultar la identidad del autor de los panfletos. Así que la anonimización se logra en este caso por medios de expresión que tienen como fin ocultar el valor de identidad.

Una última cosa. La anonimización no es global. En el caso de la joven de 17 años asesinada, la policía conoce su identidad y muchas vías de identidad: sus padres, sus principales amigas y amigos, la dirección de su casa y algunas referencias más. También hay que señalar que sus padres, familiares y un sector de sus amigos y amigas conocen la identidad de la joven de 17 años y que ha sido asesinada. Así que la anonimización de la joven de 17 años solo se produce para un grupo de personas: para los telespectadores de la serie.

 

 

 

 

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