No se trata de saber sobre qué objeto se piensa,
exista o no exista, sino qué se pone o se descubre en el objeto que se piensa y
cómo se concibe dicho objeto, de forma estática o en movimiento, de forma
unilateral o multilateral, de forma superficial o de forma sustancial, con
riqueza de determinaciones o de forma abstracta, hueca y vacía. Escuchemos a
Hegel en la sección dedicada al saber inmediato de su tratado El concepto de religión según la lección de
1824: “El pensar en cuanto
pensar, en cuanto que su objeto y su contenido poseen la determinación de ser
abstractos, es la actividad de lo
abstracto, de lo universal...Aquí el saber no es ya un saber inmediato de
un objeto corporal, sino un saber de Dios. Podemos presuponer esto: Dios es el objeto totalmente universal,
no cualquier particularidad, sino la personalidad suprema, la misma personalidad
universalísima, la singularidad en su universalidad absoluta”. ¡Qué
pensamientos más maravillosos!