sábado, 3 de diciembre de 2016

El carácter beneficioso del conflicto

En su obra La esencia de la religión, Feuerbach formula la siguiente idea: “La unidad es estéril: solo es fecundo el dualismo, la oposición, la diferencia…Como el espíritu, la agudeza, la sutileza y el buen juicio solo se pueden desarrollar en el conflicto, …”.


En todos los ámbitos de la vida hay líderes. Son personas que están más avanzadas que los otros, que tienen una personalidad más fuerte y que no temen los cambios. Pero hay líderes que no permiten que quienes les rodean crezcan espiritualmente, prefieren estar rodeados de personas dóciles y débiles,  y son felices cuando predomina la absoluta unidad. Las voces discordantes no las aceptan. Estos son los malos líderes, los que tienen un carácter mesiánico, los que terminan rodeados de aduladores y de personas carentes de la más mínima capacidad para pensar por sí solos.

El buen líder es quien lucha para quienes les rodean crezcan espiritualmente, sean fuertes y admiren y celebren los cambios. Pero para esto es necesario vivir en el conflicto, en la oposición y en la diferencia. Rehuir los conflictos no solo da como resultado personas de carácter débil, sino lo que es peor: impide que el mundo cambie. Y el mundo siempre ha de cambiar. Dios descansó al séptimo día y contempló su creación, pero esta representación de la creación del mundo es falsa: el mundo supuesto que creó Dios no ha cesado de cambiar, luego Dios no ha debido descansar nunca si es cierto que el mundo es una creación suya.  Pero los cambios no caen del cielo, los procuran las personas luchando. Y solo cambiando el mundo, también cambian las personas, y así se enriquecen y se fortalecen.


Así que tiene razón Feuerbach: si quieres desarrollar la agudeza, la sutileza y el buen juicio, participa de los conflictos del mundo. No te quedes atrás, no te apartes, no te escondas.   

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