Translate

miércoles, 15 de abril de 2026

Lo concreto pensado o la reproducción de lo concreto por la vía del pensamiento

 

El 28 de febrero de 2026, Rebelión publicó un trabajo mío titulado De lo abstracto a lo concreto (en defensa de Marx). Algunos lectores, aunque les gustó el trabajo, me plantearon la objeción de que no abordé el concepto de lo concreto pensado o la reproducción de lo concreto por la vía del pensamiento. Pues bien, con el trabajo de hoy quiero abordar dicha temática. Cuando entramos en el taller de un orfebre, podemos observar un tablón sobre la pared donde hay más de 40 herramientas. Dado que los textos de Marx son bastantes complejos, necesitamos lo mismo que el orfebre: herramientas teóricas con las cuales poder trabajar el material teórico de Marx y poder así asimilarlo de manera más óptima. Dado que la cita de Marx de la que haré uso gira en torno a las categorías, haremos bien en hablar previamente de los conceptos. Puesto que si no sabemos cuál es la constitución de los conceptos, no podremos hablar y reflexionar sobre una cita donde los conceptos son su ingrediente principal.

Noción general de los conceptos

En este aspecto nos vendrá bien exponer de forma muy sucinta lo que es un concepto de acuerdo con lo expuesto por Mao Zedong en su obra Sobre la práctica: Mientras que con la percepción solo podemos captar la apariencia de las cosas, las conexiones externas y sus aspectos aislados, con los conceptos podemos captar la esencia de las cosas, las conexiones internas y tener una visión conjunta de las mismas. Pongamos un primer ejemplo de esencia: Todas las empresas necesitan de directivos generalistas, esto es, directivos que tengan en cuenta el conjunto de los departamentos y sus interconexiones mutuas que hacen posible que una empresa funcione. Pongamos otro ejemplo de esencia. Todos los Estados habidos y por haber son nacionalmente muy diferentes y admiten distintos sistemas de gobierno, unipartidistas o multipartidistas, pero tienen una esencia común: todos representan la violencia organizada, y dicha violencia se objetiva en el ejército, la policía, las cárceles y el poder judicial.

Partes de los conceptos

En todo concepto debemos distinguir tres partes: el objeto del concepto, el contenido del concepto y la extensión del concepto. Y en el ámbito del lenguaje las dos primeras partes del concepto quedan como sigue: nombre del objeto del concepto y sintagma con el que expresamos el contenido del concepto. Y con respecto a la extensión del concepto, diremos que serán todos los individuos a los que cabe aplicar el mismo concepto. A este respecto dice Hegel que nada se sabe de una cosa si solo se sabe su nombre, lo que se sabe de una cosa solo se sabe por su predicado. Y el predicado no es más que el contenido del concepto.

Grado de abstracción de los conceptos

Las cosas solo pueden ser dadas en su particularidad ante la percepción. Cada lector tendrá su propia mesa donde habitualmente estudia y escribe. Esa experiencia perceptiva hace que su mesa se presente en el ámbito de la particularidad. Supongamos ahora que recurre a un diccionario y lea la entrada “mesa”: “mueble compuesto por un tablero horizontal sostenido por uno o varios pies y que sirve para comer, estudiar, etcétera”. Ya se produce un primer salto o ascenso en el ámbito de lo universal: mediante ese concepto de mesa se hace abstracción del material del que está hecha la mesa, de su forma y de su tamaño. Pero no solo es eso: la extensión de ese concepto también incluye las mesas que han existido desde la antigua Grecia clásica hasta ahora, así como todas las mesas que existen en todas partes del planeta. Mientras que, en el ámbito de la particularidad, nuestra mesa es solo una, en el ámbito de la universalidad el concepto de mesa tiene una extensión casi infinita, contendrá miles de millones de mesas individuales.

Si ahora llamamos mueble a la mesa, la extensión del contenido del concepto aumentará aún más. Y si la llamamos valor de uso, más aumentará la extensión del concepto y más se eliminarán las diferencias individuales. Y si la llamamos objeto, la extensión del concepto llegará a sus cotas máximas. Cuando más extenso sea un concepto, más general será y más alejado estará de la percepción y del reino de la particularidad. Por eso, cuando usamos un concepto, si queremos ser rigurosos, tendremos que saber a qué distancia se encuentra de la percepción y del reino de la particularidad. También podemos afirmar de manera equivalente que, cuanta más extensión tenga un concepto, más alejado estará del mundo sensible.  Y esto es lo que sucede con el concepto “abstracto”. Está muy alejado del mundo sensible y las posibilidades de pensar con rigor y claridad es muy difícil. Así que mejor será pensar con conceptos que estén más cerca del mundo sensible o del mundo de las cosas de las que hablamos.

Percepción y representación

Lo que expondré a continuación se lo debo en lo fundamental al psicólogo soviético Luria. Las sensaciones son reflejos de aspectos aislados de las cosas: colores, olores, texturas, etcétera. Mientras que las percepciones son reflejos de las cosas como totalidades. La percepción presupone la participación mancomunada de todos los sentidos. Y, por último, la percepción está mediada por la memoria y el lenguaje, en principio en su función nominativa y después en su función conceptual. Los objetos de nuestras viviendas los percibimos durante todo el día y todos los días del año; solo en los viajes a ciudades lejanas solemos percibir ciertos objetos una sola vez. Así que la percepción está mediada por la memoria.

Desde que los niños y niñas tienen unos pocos meses, solemos mostrarles los objetos o señalárselos y nombrarlos. Y poco a poco, mediante el aprendizaje llevado a cabo por sus padres, los niños y niñas no solo perciben los objetos, sino que también los nombran. Más adelante, cuando empieza la escolarización, los niños aprenden a definir los objetos, a expresar verbalmente sus rasgos esenciales e identificativos. Así que el lenguaje también media la percepción. No existe la percepción pura. Supongamos ahora que estamos en la Piazza Navona en Roma y estamos contemplando la escultura Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini. Roma es el reino del barroco. Supongamos que hemos estudiado la obra teórica de Wölfflin titulada Renacimiento y Barroco, donde nos enseña que la pesantez y la contorsión son dos rasgos identificativos del barroco. Así que, habiendo asimilado este conocimiento conceptual aportado por Wölfflin, nuestra percepción de la Fuente de los Cuatro Ríos habrá aumentado su rendimiento cognitivo. Así que los conceptos también median la percepción y aumentan su rendimiento cognitivo.

Hablemos, por último, de la representación. Supongamos, lector, que usted está en la Piazza Navona e intenta percibirla en su totalidad. Ahora le ruego que cierre los ojos e intente representarse o imaginarse lo que estaba percibiendo. Comprobará que el número de entes y aspectos representados habrá disminuido muchísimo si lo compara con la percepción. Y si pasan algunos meses, lo que recuerde de la Piazza Navona ya será muy poco. La representación sensible es hija de la percepción, pero es notablemente más pobre en entes, aspectos y detalles que esta última. De ahí que usted recurra a las fotografías para mantener vivo en el recuerdo su estancia en tal monumental plaza.

De los conceptos, de las percepciones y de las representaciones se pueden decir muchísimas cosas más, pero con estas bastan para el fin que nos proponemos: disponer de algunas herramientas teóricas con las que poder asimilar de modo más efectivo el texto de Marx. Por lo menos que cuando hablemos de los conceptos, de las percepciones y de las representaciones tengamos algunas nociones básicas.

Lo concreto por la vía del pensamiento

Transcribamos una cita de Marx contenida en su texto El método de la Economía política: “…las determinaciones abstractas conducen a la reproducción de lo concreto por la vía del pensamiento. Así es como Hegel dio en la ilusión de concebir lo real como resultado del pensamiento que se mueve en sí, del pensamiento que se abarca y se profundiza en sí mismo; en tanto que el método que consiste en elevarse de lo abstracto a lo concreto no es sino la manera de proceder del pensamiento para apropiarse lo concreto, para reproducirlo mentalmente como cosa concreta. Pero esto no es de ningún modo el proceso de la génesis de lo concreto mismo”.

Ideas fundamentales que podemos extraer de este fragmento. Primera idea: El pensamiento solo puede apropiarse de lo concreto elevándose de lo abstracto a lo concreto. Segunda idea: esta circunstancia teórica es la causa del idealismo de Hegel: pensar que lo real es un producto del pensamiento. Y tercera idea: El modo en que el pensamiento se apropia de lo concreto no es el proceso de la génesis de lo concreto mismo. Centremos entonces en la génesis de lo concreto mismo. En la sección titulada Compra y venta de la fuerza de trabajo de El Capital de Karl Marx, podemos encontrar las siguientes ideas. Primera idea: “…experimentalmente basta una circulación de mercancías relativamente poco desarrollada para la creación de las siguientes formas económicas del dinero: medio de circulación, medio de pago, tesoro y dinero mundial”. Segunda idea: “Con el capital es muy diferente. Sus condiciones históricas de existencia no se dan en modo alguno con la circulación de mercancías y dinero. El capital surge únicamente donde el poseedor de medios de producción y de existencia encuentra en el mercado al trabajador libre como vendedor de su fuerza de trabajo, y esta condición histórica envuelve toda una historia universal”.  Estas condiciones históricas de existencia del capital podemos encontrarla en la sección titulada La llamada acumulación originaria de El Capital, donde entre otras cosas podemos encontrar la génesis del arrendatario capitalista y la génesis del capitalista industrial. De todo esto extraemos una conclusión clara: una cosa es el modo en que el pensamiento se apropia del concreto capitalista, y otra muy distinta son las condiciones históricas de existencia que explican la génesis del concreto capitalista real. Y en El Capital de Karl Marx son expuestos ambos aspectos: el movimiento lógico de lo abstracto hacia lo concreto y las condiciones históricas que hicieron posible el surgimiento y desarrollo del capitalismo. Así que es un error pensar que El Capital es solo el fruto de transformar las determinaciones abstractas en un todo lógico concreto.

La abstracción como un hecho práctico e histórico

Algunos teóricos e ideólogos piensan que la abstracción es un asunto exclusivo de la mente, que es el procedimiento mediante el cual una parte se separa del todo. Pero también en el terreno de la práctica se producen las abstracciones. Valga como ejemplo el surgimiento de la moneda o el signo de valor. En esta sección de El Capital, Marx dice lo siguiente: “…en la circulación se desgastan las monedas de oro. Comienza el proceso de separación (de abstracción) entre título y sustancia de oro, entre contenido nominal y real. Las monedas de oro de igual denominación son de valor desigual porque tienen un peso diferente. (.) La historia de estos embrollos constituyen la historia monetaria de la Edad Media y de la Moderna hasta el siglo XVIII.

Si el mismo curso del dinero separa el contenido real del contenido nominal de la moneda, o sea, su existencia metálica de su existencia funcional, lleva ya implícita la posibilidad de sustituir el dinero metálico, en su función de moneda, por otro material o símbolos”.

Añadamos unas proposiciones más contenidas en Contribución a la Crítica de la Economía Política de Karl Marx: “Esta segunda idealización de la moneda metálica, ocasionada por el proceso mismo de la circulación, o la escisión entre su contenido nominal y su contenido real, es explotada en parte por los Gobiernos, en parte por los aventureros particulares, que falsifican las monedas por todos los procedimientos. Toda la historia de acuñación, desde el comienzo de la Edad Media hasta bien entrado el siglo XVIII, se reduce a la historia de estas falsificaciones bilaterales y antagónicas”. Esta cita la he incluido porque habla de las falsificaciones de las monedas llevadas a cabo por los aventureros, y que es una determinación histórica más de la historia del dinero. (Nunca todo está dicho. Y toda esta riqueza teórica no puede reducirse a las escuálidas categorías de lo abstracto y lo concreto. En Marx estas categorías no son escuálidas porque él dice un millón de cosas más, son escuálidas en aquellos pensadores que se limitan a hacer uso en exclusividad de las ideas expuestas en el Método de la Economía Política por parte de Marx).  

Esto es un ejemplo de cómo mediante un proceso práctico e histórico en el ámbito de la circulación, se produce la separación entre título de oro y sustancia de oro, entre contenido nominal del oro y contenido real del oro, y entre la existencia metálica de la moneda y su existencia funcional. De ahí la advertencia de Marx de que la manera que tiene el pensamiento de apropiarse de lo concreto no coincide con el proceso de la génesis de lo concreto mismo. También es un ejemplo de que la exposición de Marx contiene muchas secciones prácticas e históricas.

El movimiento de las categorías

A partir de un momento, Marx dejará de usar la expresión “abstracto” y “determinación abstracta” y empezará a emplear la expresión “categoría”. Como el objeto de nuestro estudio son las teorías, en especial El Capital, la expresión “categoría” está más cerca de la esencia de las teorías que las expresiones “abstracto” y “determinación abstracta”; como respecto de nuestra mesa particular está más cerca el concepto de valor de uso que el concepto de objeto u objeto físico. Y ya les dije al inicio de este trabajo que es fundamental para la precisión y la claridad usar los conceptos que estén más cerca de la realidad de la que queremos tener una representación científica.

Pues bien, escuchemos lo que dice Marx a este respecto: “…para la conciencia , pues, el movimiento de las categorías aparece como el verdadero acto de producción, cuyo resultado es el mundo, y esto es exacto porque la totalidad concreta, como totalidad de pensamiento, como un concreto de pensamiento, es, en realidad, un producto del pensar, del concebir; no es de ningún modo el producto del concepto que se engendra a sí mismo y que concibe aparte y por encima de la percepción y de la representación, sino que es la elaboración de la percepción y de la representación en conceptos”.

“Categoría” y “concepto” los tomaremos como términos equivalentes. Ideas que podemos extraer de lo dicho por Marx en esta cita. Primera idea: las teorías están construidas con conceptos. (El juicio o proposición es la forma objetiva de existencia de los conceptos). Y segunda idea: los conceptos se elaboran con percepciones y representaciones. Esto equivale a afirmar que los conceptos se nutren y elaboran con conocimiento sensible. Antes, cuando hablábamos de la escultura Fuente de los Cuatro Rios, afirmamos que los conceptos de pesantez y contorsión mediaban la percepción, ahora hablamos que los conceptos se elaboran con percepciones. Todo esto indica que las relaciones entre las percepciones, las representaciones y los conceptos son variadas y se mueven en distintas direcciones. También podemos extraer otra lección: cuando estudiamos una teoría, esto es, cuando estudiamos los conceptos que constituyen una teoría, nuestro grado de asimilación de los mismos dependerá de nuestras capacidades perceptivas y representativas, de cuál es nuestra riqueza en términos de percepciones y representaciones. El propio Marx ilustra a menudo sus conceptos con ejemplos prácticos que enriquecen nuestra percepción y representación. En suma, los conceptos se alimentan de las percepciones y de las representaciones; y las percepciones y representaciones aumentan sus rendimientos cognitivos cuando están mediadas por conceptos.

Hablemos ahora de la noción “movimiento de las categorías”. Para ellos recurriremos a El Capital. Pondremos varios ejemplos. Transcribiré, sintetizando un poco, el primer juicio de El Capital: “La riqueza en las sociedades capitalista se presenta como mercancía”. ¿Cuál es la categoría operadora? Respuesta: “Se presenta como”. ¿Y cuáles son las categorías circulantes? Respuesta: “riqueza”, “sociedades capitalistas” y “mercancía”. Segundo ejemplo: “El valor de cambio aparece como la proporción en que los valores de uso de un tipo se cambian por los de otro”. ¿Cuál es la categoría operadora? Respuesta: “aparece como”. ¿Y cuáles son las categorías circulantes? Respuesta “valor de cambio” y “proporción en que los valores de uso de un tipo se cambian por los de otro”. (Esta última categoría es una categoría compleja, esto es, varias categorías unidas sintagmáticamente).

Veamos un ejemplo de circulación de categorías un poco más compleja. Pertenece a la sección dedicada al capital constante y al capital variable. Primer ejemplo: “Así, pues, la parte del capital que se invierte en los medios de producción, es decir, en materias primas, materias auxiliares y medios de trabajo, no cambia su magnitud de valor en el proceso de producción. Por eso, a esta parte constante del capital la llamo: capital constante”. Aquí nos encontramos con cierta complejidad, puesto que no solo hay categorías simples sino complejos de categorías. ¿Cuáles son las categorías operadoras? Las siguientes: “que se invierte”, “no cambia” y “la llamo”. Podríamos decir que la categoría operadora principal es “no cambia”. ¿Cuáles son las categorías circulantes? Las siguientes: “medios de producción”, “materias primas”, “materias auxiliares”, “medios de trabajo”, “magnitud de valor”, “proceso de producción”, “parte constante del capital” y “capital constante”. Vemos que en esta sencilla proposición hay un total de ocho categorías circulantes. Pensemos ahora que antes de llegar aquí Marx ha formulado en esta sección un total de cien proposiciones, de manera que el total de categorías circulantes que contiene esas cien proposiciones puede ascender cómo mínimo a trescientas.

Conclusiones. ¿Qué he pretendido demostrar? Partimos de la base que lo que se llama abstracto no son más que categorías, a las que hemos denominado categorías circulantes. Que solo en once páginas se mueven como mínimo un total de trescientas categorías, aunque algunas de ellas repitan en distintas proposiciones su circulación. Si consideramos el movimiento de las categorías que constituyen las 3.000 páginas de El Capital, comprobamos que es una inmensidad. Y pensar que el método de elaboración de El Capital puede explicarse diciendo que, con abstractos, con un número muy escueto de categorías simples, puede construirse el todo mental que constituye El Capital, no es más que una burda simplificación. Todo es notablemente más complejo y grandioso. Y repito lo que dije en el trabajo anterior: con el método de la economía política expuesto por Marx es del todo imposible explicar la compleja elaboración de El Capital. Así que más humildad, menos generalidad, y más entrar en los infinitos detalles y matices del pensamiento de Marx.

(Advierto al lector que no he entrado en el análisis y en reflexiones sobre las ideas de Marx expuestas en este trabajo, que han sido muy pocas. Solo he pretendido que el lector capte la complejidad del material teórico de Marx y la necesidad no solo de ser muy exhaustivo, sino también de disponer de las herramientas teóricas adecuadas para poder asimilar de modo efectivo, preciso y claro sus ideas. Creo que hay que estar más versado en psicología del conocimiento y en filosofía hegeliana. En especial para este caso es una necesidad básica estudiar la introducción a la Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas de Hegel).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario