El 28 de febrero de 2026, Rebelión publicó un trabajo mío titulado De lo abstracto a lo concreto (en defensa de Marx). Algunos lectores, aunque les gustó el trabajo, me plantearon la objeción de que no abordé el concepto de lo concreto pensado o la reproducción de lo concreto por la vía del pensamiento. Pues bien, con el trabajo de hoy quiero abordar dicha temática. Cuando entramos en el taller de un orfebre, podemos observar un tablón sobre la pared donde hay más de 40 herramientas. Dado que los textos de Marx son bastantes complejos, necesitamos lo mismo que el orfebre: herramientas teóricas con las cuales poder trabajar el material teórico de Marx y poder así asimilarlo de manera más óptima. Dado que la cita de Marx de la que haré uso gira en torno a las categorías, haremos bien en hablar previamente de los conceptos. Puesto que si no sabemos cuál es la constitución de los conceptos, no podremos hablar y reflexionar sobre una cita donde los conceptos son su ingrediente principal.
Noción general de los
conceptos
En este aspecto nos
vendrá bien exponer de forma muy sucinta lo que es un concepto de acuerdo con
lo expuesto por Mao Zedong en su obra Sobre la práctica: Mientras que
con la percepción solo podemos captar la apariencia de las cosas, las
conexiones externas y sus aspectos aislados, con los conceptos podemos captar
la esencia de las cosas, las conexiones internas y tener una visión conjunta de
las mismas. Pongamos un primer ejemplo de esencia: Todas las empresas necesitan
de directivos generalistas, esto es, directivos que tengan en cuenta el
conjunto de los departamentos y sus interconexiones mutuas que hacen posible
que una empresa funcione. Pongamos otro ejemplo de esencia. Todos los Estados
habidos y por haber son nacionalmente muy diferentes y admiten distintos
sistemas de gobierno, unipartidistas o multipartidistas, pero tienen una
esencia común: todos representan la violencia organizada, y dicha violencia se
objetiva en el ejército, la policía, las cárceles y el poder judicial.
Partes de los conceptos
En todo concepto debemos
distinguir tres partes: el objeto del concepto, el contenido del concepto y la
extensión del concepto. Y en el ámbito del lenguaje las dos primeras partes del
concepto quedan como sigue: nombre del objeto del concepto y sintagma con el
que expresamos el contenido del concepto. Y con respecto a la extensión del
concepto, diremos que serán todos los individuos a los que cabe aplicar el
mismo concepto. A este respecto dice Hegel que nada se sabe de una cosa si solo
se sabe su nombre, lo que se sabe de una cosa solo se sabe por su predicado. Y
el predicado no es más que el contenido del concepto.
Grado de abstracción de
los conceptos
Las cosas solo pueden ser
dadas en su particularidad ante la percepción. Cada lector tendrá su propia
mesa donde habitualmente estudia y escribe. Esa experiencia perceptiva hace que
su mesa se presente en el ámbito de la particularidad. Supongamos ahora que
recurre a un diccionario y lea la entrada “mesa”: “mueble compuesto por un
tablero horizontal sostenido por uno o varios pies y que sirve para comer,
estudiar, etcétera”. Ya se produce un primer salto o ascenso en el ámbito de lo
universal: mediante ese concepto de mesa se hace abstracción del material del
que está hecha la mesa, de su forma y de su tamaño. Pero no solo es eso: la
extensión de ese concepto también incluye las mesas que han existido desde la
antigua Grecia clásica hasta ahora, así como todas las mesas que existen en
todas partes del planeta. Mientras que, en el ámbito de la particularidad,
nuestra mesa es solo una, en el ámbito de la universalidad el concepto de mesa
tiene una extensión casi infinita, contendrá miles de millones de mesas
individuales.
Si ahora llamamos mueble
a la mesa, la extensión del contenido del concepto aumentará aún más. Y si la
llamamos valor de uso, más aumentará la extensión del concepto y más se
eliminarán las diferencias individuales. Y si la llamamos objeto, la extensión
del concepto llegará a sus cotas máximas. Cuando más extenso sea un concepto,
más general será y más alejado estará de la percepción y del reino de la
particularidad. Por eso, cuando usamos un concepto, si queremos ser rigurosos,
tendremos que saber a qué distancia se encuentra de la percepción y del reino
de la particularidad. También podemos afirmar de manera equivalente que, cuanta
más extensión tenga un concepto, más alejado estará del mundo sensible. Y esto es lo que sucede con el concepto
“abstracto”. Está muy alejado del mundo sensible y las posibilidades de pensar
con rigor y claridad es muy difícil. Así que mejor será pensar con conceptos
que estén más cerca del mundo sensible o del mundo de las cosas de las que
hablamos.
Percepción y
representación
Lo que expondré a
continuación se lo debo en lo fundamental al psicólogo soviético Luria. Las
sensaciones son reflejos de aspectos aislados de las cosas: colores, olores,
texturas, etcétera. Mientras que las percepciones son reflejos de las cosas
como totalidades. La percepción presupone la participación mancomunada de todos
los sentidos. Y, por último, la percepción está mediada por la memoria y el
lenguaje, en principio en su función nominativa y después en su función
conceptual. Los objetos de nuestras viviendas los percibimos durante todo el
día y todos los días del año; solo en los viajes a ciudades lejanas solemos percibir
ciertos objetos una sola vez. Así que la percepción está mediada por la memoria.
Desde que los niños y
niñas tienen unos pocos meses, solemos mostrarles los objetos o señalárselos y
nombrarlos. Y poco a poco, mediante el aprendizaje llevado a cabo por sus
padres, los niños y niñas no solo perciben los objetos, sino que también los
nombran. Más adelante, cuando empieza la escolarización, los niños aprenden a definir
los objetos, a expresar verbalmente sus rasgos esenciales e identificativos.
Así que el lenguaje también media la percepción. No existe la percepción pura.
Supongamos ahora que estamos en la Piazza Navona en Roma y estamos contemplando
la escultura Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini. Roma es el reino del
barroco. Supongamos que hemos estudiado la obra teórica de Wölfflin titulada Renacimiento
y Barroco, donde nos enseña que la pesantez y la contorsión son dos rasgos
identificativos del barroco. Así que, habiendo asimilado este conocimiento
conceptual aportado por Wölfflin, nuestra percepción de la Fuente de los Cuatro
Ríos habrá aumentado su rendimiento cognitivo. Así que los conceptos también
median la percepción y aumentan su rendimiento cognitivo.
Hablemos, por último, de
la representación. Supongamos, lector, que usted está en la Piazza Navona e
intenta percibirla en su totalidad. Ahora le ruego que cierre los ojos e
intente representarse o imaginarse lo que estaba percibiendo. Comprobará que el
número de entes y aspectos representados habrá disminuido muchísimo si lo
compara con la percepción. Y si pasan algunos meses, lo que recuerde de la
Piazza Navona ya será muy poco. La representación sensible es hija de la
percepción, pero es notablemente más pobre en entes, aspectos y detalles que
esta última. De ahí que usted recurra a las fotografías para mantener vivo en el
recuerdo su estancia en tal monumental plaza.
De los conceptos, de las
percepciones y de las representaciones se pueden decir muchísimas cosas más,
pero con estas bastan para el fin que nos proponemos: disponer de algunas
herramientas teóricas con las que poder asimilar de modo más efectivo el texto
de Marx. Por lo menos que cuando hablemos de los conceptos, de las percepciones
y de las representaciones tengamos algunas nociones básicas.
Lo concreto por la vía
del pensamiento
Transcribamos una cita de
Marx contenida en su texto El método de la Economía política: “…las
determinaciones abstractas conducen a la reproducción de lo concreto por la vía
del pensamiento. Así es como Hegel dio en la ilusión de concebir lo real como
resultado del pensamiento que se mueve en sí, del pensamiento que se abarca y
se profundiza en sí mismo; en tanto que el método que consiste en elevarse de
lo abstracto a lo concreto no es sino la manera de proceder del pensamiento
para apropiarse lo concreto, para reproducirlo mentalmente como cosa concreta.
Pero esto no es de ningún modo el proceso de la génesis de lo concreto mismo”.
Ideas fundamentales que
podemos extraer de este fragmento. Primera idea: El pensamiento solo puede
apropiarse de lo concreto elevándose de lo abstracto a lo concreto. Segunda
idea: esta circunstancia teórica es la causa del idealismo de Hegel: pensar que
lo real es un producto del pensamiento. Y tercera idea: El modo en que el
pensamiento se apropia de lo concreto no es el proceso de la génesis de lo
concreto mismo. Centremos entonces en la génesis de lo concreto mismo. En la
sección titulada Compra y venta de la fuerza de trabajo de El Capital
de Karl Marx, podemos encontrar las siguientes ideas. Primera idea: “…experimentalmente
basta una circulación de mercancías relativamente poco desarrollada para la
creación de las siguientes formas económicas del dinero: medio de circulación,
medio de pago, tesoro y dinero mundial”. Segunda idea: “Con el capital es muy
diferente. Sus condiciones históricas de existencia no se dan en modo alguno
con la circulación de mercancías y dinero. El capital surge únicamente donde el
poseedor de medios de producción y de existencia encuentra en el mercado al
trabajador libre como vendedor de su fuerza de trabajo, y esta condición
histórica envuelve toda una historia universal”. Estas condiciones históricas de existencia
del capital podemos encontrarla en la sección titulada La llamada acumulación
originaria de El Capital, donde entre otras cosas podemos encontrar
la génesis del arrendatario capitalista y la génesis del capitalista
industrial. De todo esto extraemos una conclusión clara: una cosa es el modo en
que el pensamiento se apropia del concreto capitalista, y otra muy distinta son
las condiciones históricas de existencia que explican la génesis del concreto
capitalista real. Y en El Capital de Karl Marx son expuestos ambos
aspectos: el movimiento lógico de lo abstracto hacia lo concreto y las condiciones
históricas que hicieron posible el surgimiento y desarrollo del capitalismo.
Así que es un error pensar que El Capital es solo el fruto de
transformar las determinaciones abstractas en un todo lógico concreto.
La abstracción como un
hecho práctico e histórico
Algunos teóricos e ideólogos
piensan que la abstracción es un asunto exclusivo de la mente, que es el
procedimiento mediante el cual una parte se separa del todo. Pero también en el
terreno de la práctica se producen las abstracciones. Valga como ejemplo el surgimiento
de la moneda o el signo de valor. En esta sección de El Capital, Marx
dice lo siguiente: “…en la circulación se desgastan las monedas de oro.
Comienza el proceso de separación (de abstracción) entre título y sustancia de
oro, entre contenido nominal y real. Las monedas de oro de igual denominación son
de valor desigual porque tienen un peso diferente. (.) La historia de estos
embrollos constituyen la historia monetaria de la Edad Media y de la Moderna
hasta el siglo XVIII.
Si el mismo curso del
dinero separa el contenido real del contenido nominal de la moneda, o sea, su
existencia metálica de su existencia funcional, lleva ya implícita la
posibilidad de sustituir el dinero metálico, en su función de moneda, por otro
material o símbolos”.
Añadamos unas
proposiciones más contenidas en Contribución a la Crítica de la Economía
Política de Karl Marx: “Esta segunda idealización de la moneda metálica,
ocasionada por el proceso mismo de la circulación, o la escisión entre su
contenido nominal y su contenido real, es explotada en parte por los Gobiernos,
en parte por los aventureros particulares, que falsifican las monedas por todos
los procedimientos. Toda la historia de acuñación, desde el comienzo de la Edad
Media hasta bien entrado el siglo XVIII, se reduce a la historia de estas
falsificaciones bilaterales y antagónicas”. Esta cita la he incluido porque
habla de las falsificaciones de las monedas llevadas a cabo por los
aventureros, y que es una determinación histórica más de la historia del
dinero. (Nunca todo está dicho. Y toda esta riqueza teórica no puede reducirse
a las escuálidas categorías de lo abstracto y lo concreto. En Marx estas
categorías no son escuálidas porque él dice un millón de cosas más, son
escuálidas en aquellos pensadores que se limitan a hacer uso en exclusividad de
las ideas expuestas en el Método de la Economía Política por parte de
Marx).
Esto es un ejemplo de
cómo mediante un proceso práctico e histórico en el ámbito de la circulación,
se produce la separación entre título de oro y sustancia de oro, entre
contenido nominal del oro y contenido real del oro, y entre la existencia
metálica de la moneda y su existencia funcional. De ahí la advertencia de Marx
de que la manera que tiene el pensamiento de apropiarse de lo concreto no
coincide con el proceso de la génesis de lo concreto mismo. También es un
ejemplo de que la exposición de Marx contiene muchas secciones prácticas e
históricas.
El movimiento de las
categorías
A partir de un momento,
Marx dejará de usar la expresión “abstracto” y “determinación abstracta” y
empezará a emplear la expresión “categoría”. Como el objeto de nuestro estudio
son las teorías, en especial El Capital, la expresión “categoría” está más cerca de
la esencia de las teorías que las expresiones “abstracto” y “determinación
abstracta”; como respecto de nuestra mesa particular está más cerca el concepto
de valor de uso que el concepto de objeto u objeto físico. Y ya les dije al inicio
de este trabajo que es fundamental para la precisión y la claridad usar los
conceptos que estén más cerca de la realidad de la que queremos tener una
representación científica.
Pues
bien, escuchemos lo que dice Marx a este respecto: “…para la conciencia , pues,
el movimiento de las categorías aparece como el verdadero acto de producción,
cuyo resultado es el mundo, y esto es exacto porque la totalidad concreta, como
totalidad de pensamiento, como un concreto de pensamiento, es, en realidad, un
producto del pensar, del concebir; no es de ningún modo el producto del
concepto que se engendra a sí mismo y que concibe aparte y por encima de la
percepción y de la representación, sino que es la elaboración de la percepción
y de la representación en conceptos”.
“Categoría”
y “concepto” los tomaremos como términos equivalentes. Ideas que podemos
extraer de lo dicho por Marx en esta cita. Primera idea: las teorías están construidas
con conceptos. (El juicio o proposición es la forma objetiva de existencia de
los conceptos). Y segunda idea: los conceptos se elaboran con percepciones y
representaciones. Esto equivale a afirmar que los conceptos se nutren y
elaboran con conocimiento sensible. Antes, cuando hablábamos de la escultura Fuente
de los Cuatro Rios, afirmamos que los conceptos de pesantez y contorsión
mediaban la percepción, ahora hablamos que los conceptos se elaboran con percepciones.
Todo esto indica que las relaciones entre las percepciones, las
representaciones y los conceptos son variadas y se mueven en distintas direcciones.
También podemos extraer otra lección: cuando estudiamos una teoría, esto es,
cuando estudiamos los conceptos que constituyen una teoría, nuestro grado de
asimilación de los mismos dependerá de nuestras capacidades perceptivas y
representativas, de cuál es nuestra riqueza en términos de percepciones y
representaciones. El propio Marx ilustra a menudo sus conceptos con ejemplos
prácticos que enriquecen nuestra percepción y representación. En suma, los
conceptos se alimentan de las percepciones y de las representaciones; y las
percepciones y representaciones aumentan sus rendimientos cognitivos cuando
están mediadas por conceptos.
Hablemos
ahora de la noción “movimiento de las categorías”. Para ellos recurriremos a El Capital. Pondremos varios ejemplos. Transcribiré, sintetizando
un poco, el primer juicio de El
Capital: “La riqueza en las sociedades
capitalista se presenta como mercancía”. ¿Cuál es la categoría operadora?
Respuesta: “Se presenta como”. ¿Y cuáles son las categorías circulantes?
Respuesta: “riqueza”, “sociedades capitalistas” y “mercancía”. Segundo ejemplo:
“El valor de cambio aparece como la proporción en que los valores de uso de un
tipo se cambian por los de otro”. ¿Cuál es la categoría operadora? Respuesta: “aparece
como”. ¿Y cuáles son las categorías circulantes? Respuesta “valor de cambio” y “proporción
en que los valores de uso de un tipo se cambian por los de otro”. (Esta última
categoría es una categoría compleja, esto es, varias categorías unidas
sintagmáticamente).
Veamos
un ejemplo de circulación de categorías un poco más compleja. Pertenece a la
sección dedicada al capital constante y al capital variable. Primer ejemplo: “Así,
pues, la parte del capital que se invierte en los medios de producción, es
decir, en materias primas, materias auxiliares y medios de trabajo, no cambia
su magnitud de valor en el proceso de producción. Por eso, a esta parte
constante del capital la llamo: capital constante”. Aquí nos encontramos con
cierta complejidad, puesto que no solo hay categorías simples sino complejos de
categorías. ¿Cuáles son las categorías operadoras? Las siguientes: “que se
invierte”, “no cambia” y “la llamo”. Podríamos decir que la categoría operadora
principal es “no cambia”. ¿Cuáles son las categorías circulantes? Las
siguientes: “medios de producción”, “materias primas”, “materias auxiliares”, “medios
de trabajo”, “magnitud de valor”, “proceso de producción”, “parte constante del
capital” y “capital constante”. Vemos que en esta sencilla proposición hay un total
de ocho categorías circulantes. Pensemos ahora que antes de llegar aquí Marx ha
formulado en esta sección un total de cien proposiciones, de manera que el
total de categorías circulantes que contiene esas cien proposiciones puede
ascender cómo mínimo a trescientas.
Conclusiones.
¿Qué he pretendido demostrar? Partimos de la base que lo que se llama abstracto
no son más que categorías, a las que hemos denominado categorías circulantes.
Que solo en once páginas se mueven como mínimo un total de trescientas
categorías, aunque algunas de ellas repitan en distintas proposiciones su
circulación. Si consideramos el movimiento de las categorías que constituyen
las 3.000 páginas de El
Capital, comprobamos que es una
inmensidad. Y pensar que el método de elaboración de El Capital puede explicarse diciendo que, con abstractos, con
un número muy escueto de categorías simples, puede construirse el todo mental
que constituye El
Capital, no es más que una burda
simplificación. Todo es notablemente más complejo y grandioso. Y repito lo que
dije en el trabajo anterior: con el método de la economía política expuesto por
Marx es del todo imposible explicar la compleja elaboración de El Capital. Así que más humildad, menos generalidad, y más
entrar en los infinitos detalles y matices del pensamiento de Marx.
(Advierto
al lector que no he entrado en el análisis y en reflexiones sobre las ideas de
Marx expuestas en este trabajo, que han sido muy pocas. Solo he pretendido que
el lector capte la complejidad del material teórico de Marx y la necesidad no
solo de ser muy exhaustivo, sino también de disponer de las herramientas
teóricas adecuadas para poder asimilar de modo efectivo, preciso y claro sus
ideas. Creo que hay que estar más versado en psicología del conocimiento y en
filosofía hegeliana. En especial para este caso es una necesidad básica
estudiar la introducción a la Enciclopedia
de las Ciencias Filosóficas de
Hegel).
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