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miércoles, 26 de junio de 2019

Separación, unión y cambio de forma de los contrarios


Mensaje a Semioticians. 2 de junio de 2002.


Se afirma que el significante y el significado son dos lados inseparables. También se dice de la expresión y del contenido. Y Lelia lo decía en su última colaboración acerca del signo y del objeto, ayudándose de una idea de Peirce: el objeto de un signo es ya un signo. En suma, se parte de la noción de que los contrarios deben estar unidos. Surgen algunas preguntas: ¿Siempre están unidos? ¿No pueden existir separados? ¿Han estado desde siempre unidos?

Pongo un ejemplo concreto para precisar y aclarar. Y en lo que hablo siempre habrá excepciones. Incluso cuando hablamos de un caso concreto, siempre lo hacemos con un cierto grado de generalidad y de idealidad. Existen la tierra, el agua y la tierra húmeda. La tierra sin agua no produce flores. Y el agua sin tierra tampoco produce flores. Solo la tierra húmeda produce flores. Analizaré ahora las distintas formas en que existen los dos contrarios o los dos lados de la contradicción: la tierra y el agua.

-Primero concebimos los contrarios separados. Vemos en un lado a  la tierra y el agua del mar en otro lado. Así existen separados el uno del otro. Esa separación puede ser extrema: los desiertos son ejemplos de tierra sin agua y algunas zonas polares son ejemplos de agua sin tierra. Es decir, cada lado de la contradicción puede existir separado del otro. (Repito que hablamos con cierto grado de generalidad, puesto que durante la noche la arena del desierto se humedece).

-Veamos ahora a los contrarios unidos. Para que la tierra y el agua del mar se unan es necesario que esta última sufra algunos cambios de forma. El agua del mar por medio de la evaporación, liberándose de la sal, debe transformarse en nube, y después en lluvia. Solo el agua en forma de lluvia puede unirse a la tierra.

-Ahora tenemos la tierra húmeda: la unidad interna de la tierra y del agua.  Y después tendremos la flor, al cabo de unos meses. ¿Qué representa la flor? La expresión objetiva, la existencia objetiva, de la unidad de la tierra y el agua.

-En suma, la concepción dialéctica del mundo debe presuponer, uno, la separación de los contrarios, dos, el cambio de forma de uno de los contrarios para poder unirse al otro contrario, tres, la unidad de los contrarios, y cuatro, la objetivación de la unidad de los contrarios.

-Se afirma, con Peirce, que el objeto de un signo es ya un signo. Yo mantengo que esta expresión no es del todo acertada, puesto que aquí se supone que al unirse  un lado de los contrarios con el otro hace que este último se transforma en el primero, o que al unirse un contrario con otro se hacen iguales. Yo creo que es más acertado decir que el objeto de un signo deja de ser un objeto en general y se transforma en un objeto significado o un objeto simbolizado. Un lado de los contrarios que originariamente debe existir separado experimenta un cambio de forma cuando se une al otro, pero en ningún caso la unión puede provocar la igualdad con el otro, puesto que de ser así la contradicción dejaría de existir y cesaría el movimiento.

(Este texto ha sido modificado en el último punto).

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