sábado, 28 de mayo de 2005

Una pequeña aclaración sobre "El capitalismo semiótico"

En la Bolsa se compran y se venden títulos de valor. Pensemos en uno de ellos: las acciones. Pero las acciones no son simples signos, son derechos de propiedad sobre dividendos. Su titular tiene derecho a percibir anualmente una parte de los beneficios de la empresa  emisora de dichas acciones.
El monto de dividendo que perciba el propietario de la acción depende de la marcha de la empresa, de si obtiene ganancias o pérdidas. En caso de que sean ganancias, habrá que tener en cuenta el nivel de su cuantía.  Si la cuantía es alta, el propietario de la acción percibirá una suma mayor en concepto  de dividendo y  la propia acción se revalorizará en la Bolsa. Los precios que adquieren las acciones en la Bolsa, dejando de lado los bulos, dependen de la marcha de la empresa de la que esas acciones representan los títulos de propiedad sobre su capital. Está bien señalar que en la Bolsa el componente sígnico es cuantioso y cualitativamente importante, pero eso no debe hacernos perder de vista la esencia económica del mercado de los títulos de valor. No está de más explicar lo que está ocurriendo sígnicamente en la Bolsa, pero se hará mejor sobre la base de saber lo que está ocurriendo económicamente. Y así no se confundirá un ámbito con el otro. El imperialismo semiótico sobre la economía se produce cuando el aspecto económico de un fenómeno es interpretado en términos semióticos, en vez de destacar el aspecto semiótico de dicho fenómeno y analizarlo en su esencia semiótica. Un determinado fenómeno social, el mercado de valores, tiene dos aspectos: uno económico y otro semiótico. Se trata de no confundir uno con el otro  y de no interpretar uno en términos del otro.
Tampoco se avanza mucho cuando se señala como rasgo esencial de la Bolsa lo que no es más que un rasgo universal. Se afirma como rasgo específicamente semiótico de la Bolsa la comunicación verbal. Pero  en cualquier intercambio de mercancías está presente la comunicación verbal. Pero es más: sabemos de la omnipresencia del lenguaje. El lenguaje participa en todas las formas de la práctica social. Así que no puede ser destacado como rasgo  semiótico específico de una determinada clase  de fenómeno social, el constituido por el mercado de valores, cuando es un rasgo esencial de toda forma de práctica social. ¿En qué actividad humana no es esencial la participación del lenguaje y de los signos en general? En ninguna, en todas las actividades humanas la participación del lenguaje y de los signos en general es esencial.

27 de abril de 2005.

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