Antes de entrar en el tema central, les hablaré de epistemología. La epistemología versa sobre el origen y la fundamentación de los conceptos. Un amigo me dijo que desde que una persona hace suya una idea ajena, esa idea es suya. Pero esto no es así. La idea sigue siendo ajena, aunque la persona en cuestión la hace pasar por idea propia. En primer lugar, esa persona no es honesta al hacer pasar por idea propia una idea ajena, esto es, se apropia del trabajo teórico ajeno, y, en segundo lugar, ignora cuales son los fundamentos que llevaron al autor originario a producir esa idea. Y esto es un error epistemológico.
Ese mismo amigo me dijo que el
capital es mercancía; y que las determinaciones mercantiles se presentan como
determinaciones del capital. A esa idea le falta detalles, esto es, le falta
precisión. Una persona se compra unas zapatillas en El Corte Inglés.
Para dicha persona esas zapatillas es una mercancía, pero para el vendedor esas
zapatillas es capital mercantil. Luego la forma económica de las zapatillas no
es la misma para el comprador que para el vendedor. Detallemos más. Para el
vendedor la venta se presenta como realización del capital mercantil, hablamos
aquí de realización; mientras que para el comprador su dinero se transforma en
mercancía, hablamos aquí de transformación. En la dialéctica marxista un
contrario se transforma en el otro, en este caso el dinero de transforma en
mercancía. De manera que bajo el punto de vista de la circulación de las
mercancías el dinero es mercancía.
Esa misma persona se compra al
día siguiente una lavadora que la pagará al crédito, durante dos años y a un
tipo de interés del tres por ciento. Ahora las máscaras económicas cambian: el
comprador se presenta como prestamista y el vendedor como prestatario. Estos
han sido solo dos ejemplos que demuestran que hay que afinar más y que hay que
alejarse de las afirmaciones generales, primero por las formas económicas de la
mercancías que se presentan cuando hay una venta al contado, donde para el
vendedor representa capital mercantil y para el comprador simple mercancía; y
la otra cuestión es el cambio de las máscaras económicas cuando está por medio
el omnipresente sistema de crédito, donde el vendedor se presenta como
prestatario y el comprador como prestamista.
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