sábado, 6 de junio de 2009

La existencia

Después de indicar  que la inscripción “conócete” está grabada en el templo del dios sapiente, en Delfos, y afirmar que es el mandamiento absoluto que expresa la naturaleza del espíritu, Hegel, en la introducción de sus “Lecciones sobre la historia de la filosofía”, añade lo siguiente: “Pues bien, la conciencia entraña, esencialmente, el que yo sea objeto para mí, mi propio objeto. Con este juicio absoluto, con la distinción entre yo y yo mismo, cobra existencia el espíritu, se establece como algo exterior a sí mismo; se coloca en el plano de lo exterior, que es precisamente la modalidad general y característica de la existencia de la naturaleza”.


Sólo quiero hacer una pequeña reflexión sobre el uso que hace aquí Hegel de la categoría ‘existencia’. No se pregunta qué existe y qué no existe. Toma como conocimiento inmediato, como punto de partida,  que la naturaleza existe. Esta verdad no necesita ser demostrada. Debe ser tomada como una evidencia. Y como el hombre es también naturaleza, su existencia también está presupuesta.  Pero Hegel nos aporta otra idea importante sobre la que también deberíamos reflexionar. ¿Cuál es la modalidad general y característica de la existencia? La exterioridad. No digo más. Me paro  aquí de momento y paso a una segunda reflexión.

Recientemente se preguntaba en este foro qué es la filosofía. Una primera y elemental respuesta sería que es una específica esfera de saber que se caracteriza por enfrentarse a problemas teóricos que el resto de las esferas de saber no se enfrenta. Uno de esos problemas sería la existencia. Podríamos dar otra definición: todas las esferas de saber se caracterizan por sus categorías específicas. La filosofía tiene dentro de sus categorías específicas dos de las usadas por Hegel: existencia y exterioridad. 

Doy otro paso y giro hacia el materialismo histórico. Y les transcribo en este caso una cita que he extraído de “La ideología alemana” de Marx y Engels. Pero lo que les transcribo es de Marx y no de Engels: “Tratándose de los alemanes, situados al margen de toda premisa, debemos comenzar señalando que la primera premisa de toda existencia humana y también, por tanto, de toda historia, es que los hombres se hallen, para “hacer historia”, en condiciones de poder vivir. Ahora bien, para vivir hacer falta comer, beber, alojarse bajo un techo, vestirse y algunas cosas más. El primer hecho histórico es, por consiguiente,  la producción de los medios indispensables para la satisfacción de estas necesidades, es decir, la producción de la vida material misma,…”.

Aquí Marx también parte de un presupuesto: la existencia del hombre. Pero no hace como Hegel, preocuparse de su modalidad general, la exterioridad, sino que atiende a la premisa de esa existencia; y la proclama: el hombre para hacer historia debe estar en condiciones de poder vivir. Después detalla  lo que hace falta para vivir: satisfacer un número determinado de necesidades. Y, por último, señala el primer hecho histórico: la producción de los medios indispensables para satisfacer las necesidades humanas.

Recientemente se preguntaba en este foro qué es el hombre. Marx nos habla de la premisa fundamental de la existencia humana: la producción de los medios de vida. Sabemos que en el planeta Tierra se mueren a diario 20.000 personas de hambre. Y este es el hombre: una especie de animal tan atrasada,  tan bárbara, que todavía no es capaz de dar cumplimiento a la premisa básica de la existencia humana, impidiendo cada día que 40.000 de sus individuos no estén en condiciones de hacer historia.
28 de noviembre de 2009.

  


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