miércoles, 17 de junio de 2009

Una peuqeña crítica a "Dialéctica de la forma de valor" de Hans Gerog Backhaus

En “El Capital” Marx parte del valor de cambio. Y su análisis lo lleva a concluir que es un modo de expresión o forma fenoménica.
Estudia este modo de expresión y se percata que en toda relación de cambio se hace abstracción del valor de uso.  De manera que a la mercancía le resta el valor de uso y le queda un resto: el valor. Después analiza algunas peculiaridades del valor. Y a continuación retorna al valor de cambio o formas del valor para su análisis al detalle.

Una vez que Backhaus ha expuesto estas ideas, aunque de forma un poco enredada, formula la siguiente pregunta crítica: ¿En qué medida puede comprenderse este movimiento como expresión de aquel método que Marx caracteriza, en la introducción a su Contribución a la economía política, como ascendiendo de lo abstracto a lo concreto?
Y yo le respondo: ¿a qué diablos viene esa pregunta? ¿Qué tiene que ver el análisis de las formas del valor con la reflexión filosófica sobre la concepción de las teorías como un movimiento que reproduce lo concreto a partir de lo abstracto? Pues nada. Son dos problemas distintos en dos esferas de saber distintas.

Más adelante Backhaus añade estas ideas: “Me parece que el modo de exposición puesto en obra en El Capital no ilumina en absoluto el tema central del análisis de la forma del valor por parte de Marx, a saber, la pregunta: ¿Por qué este contenido adopta esta forma?”. En primer lugar, creo que es Marx quien debe decidir cuál es a su juicio el tema central del análisis de la forma de valor y no Backhaus. Si Backhaus piensa que es otro o que debe ser otro, pues que haga su propio estudio y plantee sus propias conclusiones. Y en segundo lugar,  el tema central del análisis de la forma del valor es el estudio de cómo la mercancía se transforma en dinero y no por qué el valor adopta la forma de valor de cambio.

A mi juicio la pregunta ¿por qué este contenido adopta esta forma?, es una pregunta metafísica. No procede del análisis de los hechos. Está introducida de forma caprichosa y especulativa en lo que estudia. Además, la fijación de las mercancías como valores coincide en su desarrollo lógico e histórico con la transformación de la mercancía en dinero.

Cuando paseamos por la playa, las huellas de nuestros pies quedan grabadas en la arena. Es una relación entre nosotros y la arena. Ha quedado constituido un modo de expresión o forma fenoménica. Y no hay que ser muy listos para saber que el contenido expresado en la huella son nuestros pies. Pero llega por sorpresa hasta nosotros el sabio Backhaus y nos pregunta: ¿por qué la planta de nuestros pies ha adoptado esa forma, la de huellas? Nos quedamos mirándole de reojo y exclamamos: ¡no, un filósofo entre nosotros! Y acto seguido y sin mirar hacia atrás corrimos hacia el mar y nos zambullimos en sus cristalinas y frescas aguas.

¿Por qué se empeñan algunos “pensadores” en transformar lo claro en oscuro y lo complejo en un enredo? La respuesta es sencilla: por su incapacidad teórica.

14 de septiembre de 2009. 


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