Gracias por tu detallada respuesta. Coincido contigo en las categorías rectoras que empleas así como en tu alineamiento con Aristóteles. (Hay que advertir que este problema puede ser enfocado de diversos modos. Así Nieves y Miro hablan de la colonización de América como la universalización de las particularidades de Europa occidental. Es un ejemplo de cómo lo particular se transforma en universal. Al igual que las papas, que originariamente eran una particularidad de América, también se universalizaron: pasaron a ser consumidas en Europa. De manera que con respecto a este tema debemos mantener una mentalidad abierta a los diversos enfoques y modos de manifestación de lo universal)
¡Aviso importante! Hasta ahora cuando se pinchaba en las etiquetas no aparecían todos los trabajos publicados bajo dicha etiqueta. Ahora hay paginación y se puede acceder a todos los trabajos publicados. Otra cuestión: Soy Ingeniero Técnico y Licenciado en Filosofía, pero de forma general me considero un Investigador Independiente.
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viernes, 23 de mayo de 2003
Los nombres y sobrenombres
Leyendo a Borges observé que no llamaba al loco Hidalgo de la Mancha por su sobrenombre, Don Quijote, sino por su nombre de pila: Alonso Quijana. En principio puede parecer que este cambio de nombre no tiene transcendencia alguna, pues no modifica en lo más mínimo el ser social del hidalgo de la Mancha. Sin embargo, ese cambio de nombre si nos modifica la representación que nos hacemos de él. Pensemos en el cura y en el barbero: delante del ingenioso hidalgo lo llamaban Don Quijote, para que no entrara en cólera y arremetiera contra ellos; pero detrás de él, cuando no estaba presente, lo llamaban Alonso Quijana. Cuando lo llamaban Don Quijote se hacían partícipe de su locura, le seguían el juego y se metían en su mundo; y cuando lo llamaban Alonso Quijana se lo representaban como un hombre que se había vuelto rematadamente loco. Es obvio que aquí al menos el cambio de nombre de una persona determinada modifica la representación que tenemos de él.
2 de febrero de 2003.
La verdad
La verdad no existe. No es sustantivo ni sujeto. Lo que existe es la verdad de una teoría, de un pensamiento, de un decir. Pero el que una teoría sea verdadera o falsa no es un problema teórico, sino práctico. Es a la práctica, a la experiencia, a la que le corresponde dictaminar si nuestras apreciaciones sobre las posibilidades de la realidad son verdaderas o falsas. A la Lógica Formal no le interesa saber si una afirmación es verdadera o falsa, sólo le interesa saber que puede ser verdadera o falsa. En la lógica Formal una afirmación es verdadera o es falsa, no hay punto intermedio. Pero la experiencia de la vida nos enseña que cualquier teoría o pensamiento tiene componentes falsos y verdaderos, que entre lo verdadero y lo falso hay transiciones. ¿Hay alguna teoría que sea enteramente verdadera o enteramente falsa? Pues no, en toda teoría hay afirmaciones que son verdaderas y afirmaciones que son falsas. Por lo tanto, más que hablar de la verdad de una teoría, hablaremos de su grado de verdad. Una teoría estará más cerca o más lejos de la realidad, será más rica o más pobre en las esencias y detalles expuestos, será más profunda o más superficial, estará cargada de más razones que intuiciones o a la inversa, y así un sinfín de aspectos.
La percepción y la mediación
Por un parte, hay muchas clases de mediaciones, y por otra, las definiciones generales nunca dan mucho de sí. Así que lo mejor será poner un ejemplo concreto de percepción y sobre esa base plantear los distintos sentidos en que se puede entender el concepto de mediación.
La negación del significado
Dice José Luis en uno de sus últimos mensajes: “La negación o apartamiento del significado se manifiesta en ese deseo metonímico que hace que cuando pregunto lo que un significante significa, la respuesta es un nuevo significante. Y así sucesivamente. Fue eso lo que me hizo deshacerme para siempre de la manía de pedir definiciones, como si una definición nos diera algo más que un nuevo significante, pero jamás un significado”
La necesidad de la Filosofía
Nelson Tepedino habla de la que la crisis de la Filosofía está en la ciencia, en su notable desarrollo e impresionante aplicación tecnológica. Esta idea es confusa y nos lleva a errores de apreciación. Aunque Nelson nos habla de la ciencia, en realidad sólo se refiere a las ciencias naturales, se olvida por completo de las ciencias sociales, entre las que se incluye la Filosofía. La verdadera crisis del saber humano no se encuentra especialmente en la Filosofía, sino en todas las ciencias sociales. Las ciencias naturales han progresado muchísimo, pero las ciencias sociales sufren un estancamiento enorme. Y así nos va: en cualquier hogar podemos encontrar un potente ordenador, un prodigioso equipo de sonido, y en le garaje un impresionante coche. Pero las personas que habitan en esa casa son, en muchos casos, muy pobres de espíritu, y que no quieren pensar más allá de lo que les afecta de modo inmediato, esto es, quieren vivir enajenadas de los graves y terribles problemas sociales. La crisis que padece el saber humano, vuelvo y me repito, es la crisis de las ciencias sociales en su conjunto. Se dice que nadie toma en serio la Filosofía, pero otro tanto ocurre con la Sociología. Y debemos albergar muchísimas dudas acerca de la supuesta cientificidad de la Economía oficial, cuando es incapaz de solucionar el problema de la pobreza. Nos quieren confundir, y no lo debemos permitir.
La izquierda y la derecha
Se dice que la izquierda es la defensora de la propiedad pública mientras que la derecha lo es de la propiedad privada. Pero esto no es cierto. Todas las economías del mundo son mixtas. Y por muy de derechas que sea un partido, como puede ser el caso del Partido Popular en España, no transformará toda la economía pública en privada. La diferencia entre la izquierda y la derecha es puramente cuantitativa en este respecto. Ahora vivimos en una época de liberalización y una parte de la economía estatal se ha vuelto privada. Y esta liberalización, al menos en Europa, puede ser llevada a cabo tanto por un partido de derecha como por un partido de izquierda. Lo que le interesa ver a la izquierda es que es la propia economía capitalista, desde principios del siglo XX, quien se vio abocada a hacer público muchos sectores de la economía. Así que la propiedad estatal es un fruto del propio capitalismo y no un deseo de los socialistas.
La intersección de la Semiótica con otras esferas de saber
“Lo que comúnmente se denomina el problema del significado parece que concierne de igual manera, si no en un grado mayor, a la filosofía, la lógica y la psicología, y quizá también a disciplinas tales como la antropología y la sociología. Los filósofos, en particular, han prestado siempre una gran atención al significado desde el momento en que se encuentra necesariamente implicado en cuestiones filosóficas tan vitales y tan obviamente controvertibles como la naturaleza de la verdad, la situación de los conceptos universales, el problema del conocimiento y el análisis de la realidad”. (John Lyons, Introducción en la Lingüística Teórica, pag. 414. Teide 1979)
jueves, 22 de mayo de 2003
Imagen visual material, perceptual y mental
Juan Magariños suele señalar con reiteración la necesidad de que seamos rigurosos en nuestra actividad teórica, entendiendo aquí por riguroso que definamos previamente los conceptos que empleamos. Yo añado la necesidad de que seamos precisos en las distinciones que establecemos en los fenómenos que investigamos. En su último mensaje Paula Winkler señala, a propósito de la lógica entre el signo y el objeto semiótico, la necesidad de establecer tres distinciones claras: “1) La imagen material visual, la mesa que está colocada en el salón comedor, 2) la imagen perceptual, la que el interpretante percibe con sus sentidos, y 3) la imagen mental, la que archiva en su memoria”. Las reflexiones que expondré a continuación tendrán como objetivo optimizar la precisión de esas distinciones y el rigor en la nominación de los objetos conceptuales. Ese será mi propósito, otro será el resultado, que concordará en más o en menos con los propósitos, y otro será el acuerdo o desacuerdo de los demás con mis reflexiones.
Frederic Bastiac o la esencia del discurso liberal frente al sol socialista
“A LA CAMARA DE DIPUTADOS: Estamos sometidos a la competencia intolerable de un rival extranjero, que disfruta de unas instalaciones tan superiores para la producción de luz que puede inundar nuestro mercado nacional a un precio ínfimo. Este rival no es otro que el sol. Pedimos una ley que ordene cerrar todas las ventanas, aberturas y rendijas por las que suele penetrar la luz solar en nuestras viviendas y que perjudica a la lucrativa industria con que hemos dotado el país”.
(Esta cita de Frederic Bastiat la he tomado del capítulo 35, titulado La ventaja comparativa y el proteccionismo, del tratado de economía de Samuelson y Nordhaus)
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