viernes, 28 de mayo de 2004

¿Qué es la semiótica?

Magariños pone de manifiesto la necesidad de volver una y otra vez a los inicios, a los principios, a los primeros fundamentos. Habla de que la semiótica es una facultad y una disciplina, y habla de la ambigüedad que hay en torno a esa diferencia. Y al compararla con la lingüística, observa que la semiótica está todavía muy atrás en sus distinciones fundamentales.


Así que pregunto: ¿En qué consiste la facultad semiótica? ¿Cuáles son sus órganos? Creo que en la Semiótica se ha descuidado el estudio del sujeto de los actos semióticos. Sabemos que el sujeto de los actos lingüísticos, de acuerdo con Saussure, habla y escucha, produce significantes y tiene conceptos. Pero el sujeto de los actos semióticos, ¿qué actos realiza, qué produce y qué posee?  Me gustaría saber cómo se respondería a esas preguntas desde el pensamiento de Peirce.  Es posible que algunos consideren que esas preguntas no tienen sentido planteárselas desde el punto de vista del pensamiento de Peirce, pero entonces les rogaría que formularan las preguntas que ellos consideren pertinentes para determinar la modalidad del sujeto de los actos semióticos. Puesto que si consideramos que la semiótica es una facultad, es pertinente preguntarse cómo queda determinado el sujeto que ejerce esa facultad. Parece que la esfera más adecuada para hablar del sujeto, aún del sujeto de los actos semióticos, es la psicología. La Lingüística también es este sentido está más avanzada que la Semiótica,  ha buscado sus fundamentos en otras esferas del saber: en la historia, la psicología, la sociología, la física y la fisiología. La Semiótica, por el contrario, se presenta como una disciplina más pura, más ajena a los contactos con otras ciencias. Tal vez ahí radique una de sus debilidades. La Semiótica de Magariños, planteada como metodología para explicar el significado de los fenómenos sociales, tiene afán de totalidad y vocación de servir a todas las ciencias sociales. Ese propio objetivo implica que la Semiótica no puede permanecer como un saber ajeno al contacto con las ciencias sociales,  que tiene que nutrirse de ellas si quiere servirles con eficacia.
En forma tópica y por cierta comodidad hablamos de que Magariños representa una Semiótica metodológica y yo una Semiótica filosófica. Pero en el fondo buscamos una cosa en común: fundamentar del modo más riguroso posible los conceptos primeros de la Semiótica. Yo no hago Filosofía cuando busco en la Fisiología de Pavlov fundamentos para la Semiótica, sólo hago lo que hace el lingüista cuando, pro ejemplo, se ayuda de la fisiología para explicar cómo el hombre produce y escucha los sonidos del habla. Al igual que expresamos la universalidad del mundo semiótico cuando afirmamos que en todo hay signo, expresamos la universalidad del sujeto de los actos semióticos cuando con Pavlov decimos que la actividad fundamental de los hemisferios cerebrales es la actividad señaladora. No afirmo que la facultad semiótica se reduzca a la actividad señaladora, pero si afirmo que es uno de sus componentes básicos.


¿Qué es la Semiótica?  (2)

Dice Magariños: “Interpretar es la forma natural en la que todos los seres humanos hacemos semiótica”. Y añade entre paréntesis: “utilizamos la facultad semiótica para interpretar los fenómenos del entorno”. Y más adelante señala: “Quizá uno de los términos fundamentales que es conveniente definir, cuando se pretende configurar a la semiótica como disciplina, es el de “interpretación”, ya que la tarea principal de tal semiótica es explicarla”. Y a esto añade una consideración epistemológica: “No pretendo realizarlo ahora; sólo observo que considero al término “interpretación” semánticamente muy próximo al de “significado”. La ventaja creo que puede situarse en el carácter materialmente discursivo que puede atribuirse a la interpretación, frente al carácter metafísico inherente al significado”. Quiero hacer algunas reflexiones sobre estas ideas. Intento asimilarlas, entenderlas, hacerlas mías. Aprovecho para decirle a  Paula que no se trata de que yo no esté de acuerdo con las ideas de Magariños, sino que todavía no las conozco suficientemente bien y no las domino. Y yo sólo hablo con los conceptos que domino o creo que domino.
Yo preguntaba en el mensaje anterior que hacía el sujeto de los actos semióticos. Decía que en Saussure el sujeto habla y escucha. Ahora sé por Magariños que el sujeto de los actos semióticos interpreta. También sé por Magariños que el sujeto interpreta los fenómenos sociales por medio de la facultad semiótica. De momento no sé con claridad en qué consiste la facultad semiótica y cómo el sujeto lleva a cabo la interpretación. Como me resulta imposible moverme sin una definición previa del concepto de interpretación, me arriesgaré a dar el más usual: interpretar es explicar el sentido o el significado de un fenómeno. En esta definición el sentido o el significado se presenta como un aspecto inherente al fenómeno. Esta definición es contraria a aquella que afirma que interpretar es atribuir un significado a un fenómeno. Podemos afirmar que un fenómeno no tiene un solo sentido y significado, sino muchos y distintos. De manera que cuando afirmamos que distintos sujetos atribuyen distintos sentidos o significado a un mismo fenómeno, en rigor, de acuerdo con la definición previa que he formulado, se está diciendo que los distintos sujetos interpretan los distintos significados o sentidos inherentes a un mismo fenómeno.  También me resulta imposible reflexionar teóricamente, seguir avanzando, sin ejemplos, sin casos particulares, donde los conceptos se vuelven realidad sensible. Así que selecciono un determinado fenómeno social: la guerra de EE.UU. e Irak. A este respecto hay que distinguir dos clases de sujetos: quienes hacen la guerra y quienes sólo la ven. Creo que quienes hacen la guerra crean los sentidos de dicha guerra. Pero no sólo crean los sentidos de la guerra, sino que también dan una explicación de los mismos. Los sentidos de la guerra han sido explicados, tanto por los líderes de EE.UU. como por los líderes de Irak, que son una parte de los sujetos de esta guerra, en términos éticos y religiosos. Ahora vamos con la segunda clase de sujetos, quienes sólo ven la guerra. Tienen dos opciones: o interpretar uno de los muchos sentidos que tiene la guerra  o atribuirle uno derivado de su propia condición de puro espectador. Expresado de forma general la cosa queda así: una, los sujetos de los fenómenos sociales crean los sentidos propios, inherentes, de dichos fenómenos sociales; y dos, los puros perceptores o interpretan los diversos sentidos inherentes a los propios fenómenos sociales o les atribuyen unos derivados de su condición de perceptores puros. (Entiendo aquí por perceptor puro alguien que percibe un fenómeno social pero no lo vive). Paso, por último, a hablarles de la Semiótica como disciplina. Creo que la Semiótica como disciplina debe ocuparse de explicar, primero, cómo los sujetos de los fenómenos sociales crean los múltiples sentidos de dichos fenómenos, y segundo, cómo  los perceptores puros   interpretan los múltiples sentidos de los fenómenos sociales o cómo atribuyen nuevos sentidos derivados de su condición de puros perceptores.

¿Qué es la Semiótica? (3)

Este mensaje lo he dedicado a responder a algunas cuestiones planteadas por Myrtha, a quien agradezco muchísimo sus mensajes. Aumentan así los colores del foro. Myrtha plantea algunas dudas acerca de la conveniencia de lo que yo definí como perceptor puro: un sujeto que sólo percibe los fenómenos pero no los vive. La objeción planteada por Myrtha podría formularse así: dependiendo del televidente que tengamos en cuenta será o no será un perceptor puro.  Una persona con conciencia humanista, sensible y emotivo, vivirá las escenas de guerra televisadas profundamente. Pero la vivencia de esta persona es, en parte, resultado de un estímulo externo, las escenas de guerra televisadas, y en parte, resultado de estímulos internos: de su conciencia, de su experiencia, de su sensibilidad  y de sus emociones. Sólo quiero señalar que esta modalidad de vivencia no coincide con la de quien hace la guerra. Además, aunque  sea totalmente cierto que hayan perceptores que viven la guerra profundamente, no por ello queda invalidada la distinción entre el sujeto que hace y vive la guerra  y el sujeto que sólo la ve. Hay madres españolas cuya conciencia de la guerra de Irak no va más allá de ciertos sentimientos pasajeros: ¡que desgracia!, ¡que horror!, ¡a que  extremos de irracionalidad ha llegado el hombre! Este es el sentido que estas madres españolas interpretan de la guerra: la irracionalidad. Pero si a un grupo de estas madres las lleváramos a Irak a que vivieran los bombardeos, el sentido de la guerra cambiaría radicalmente para ellas. Ya no sería un sentimiento pasajero ni un simple juicio de valor, sino un sentimiento constante y punzante que seguramente las conduciría a llevar a cabo acciones para parar la guerra. Las distinciones básicas están llenas de matices, pero  nunca deben borrarse ni olvidarse. También pudiera suceder que esta distinción que yo establezco como básica no lo sea. No obstante, y para favorecer nuestra cooperación teórica, sería importante que distinguiéramos aquí el nombre del objeto del concepto, ‘perceptor puro’, del contenido del concepto, ‘sujeto que sólo percibe los fenómenos pero no los vive”. La clave está en el contenido del concepto, sobre el que debemos reflexionar y poner objeciones, y no en el nombre del objeto del concepto, que yo estaría dispuesto a cambiar si con el nuevo nombre se expresara de mejor manera el contenido del concepto.
El segundo mensaje de Myrtha, dedicado a la ontogénesis, me resultó muy interesante y estimulante. Es un tema que me apasiona. Pero por ese camino nos desviamos del camino de la Semiología y nos vamos a la Psicología. Podemos seguir por ese camino, pero sólo un poco y por un tiempo determinado, para no desviarnos del camino trazado por Magariños. Y en esta desviación psicológica del camino semiológico,  respondiendo a las inquietudes de Myrtha, les hablaré de algo que aprendí de Vygotski y que yo he ampliado un poquito. Los bebés desde los seis meses, tal vez antes, lo quieren coger todo. Es una acción. Pero hay cosas que no alcanzan, aunque estiren la mano hacia el objeto de sus deseos. Una madre que ve cómo su bebé estira su mano para coger una pelota, al momento se acerca, coge la pelota y se la da a su hijo. Esta experiencia se repite. El niño ya no estira la mano para coger un objeto inalcanzable, sino que la estira para señalar a su madre el objeto de sus deseos y resolver su problema práctico: hacerse con la pelota. Una acción práctica, coger un objeto, se ha convertido en una acción semiológica, señalar un objeto, y en una acción expresiva: expresar un deseo. Aprovecho, por último, para lidiar con Magariños, con quien progresivamente acerco intereses. En la psicología de Vygotski, en el capítulo dedicado a la memoria y al pensamiento, hay una sección que se titula “Estructura de las operaciones con signos”. Sólo quiero mostrar con ello que la Semiótica es una de las partes de la Psicología. Y en correspondencia creo que la Semiótica debe tener a la Psicología como parte. El estudio de Vygotski sobre cómo ciertas acciones prácticas se convierten en acciones semióticas creo que debe formar parte de la Semiótica. Tal vez en una sección que pudiera llamarse  Fundamentos Psicológicos de la Semiótica.

¿Qué es la Semiótica?  (3A)


El mensaje de hoy está dedicado especialmente a Paula. Quiero aclararle mi posición en torno a dos aspectos, a los que se refirió Magariños en su mensaje del 9 de enero de 2004. Planteaba Magariños que no puede pensarse en un sujeto previo o independiente de los actos que realiza. Quiero señalar, primeramente, que subscribo esta posición. Pero que el sujeto de los actos semióticos sea un resultado de sus propios actos, no invalida la necesidad teórica de plantearse cómo nos representamos dicho sujeto. Escuchemos, por ejemplo, a Vygotski: “Estas observaciones me llevaron a la conclusión de que los niños resuelven tareas prácticas con la ayuda del lenguaje, así como con la de sus ojos y de sus manos”. Si me pregunto ahora cómo se representa Vygotski el sujeto de los actos psicológicos, diré que se lo representa dotado de lenguaje, ojos y manos. Si pregunto cómo se representa Saussure el sujeto de los actos lingüísticos, diré que se lo representa dotado de oídos, aparato fonador y conceptos. Y mi pregunta a este foro no era otra sino esta: ¿cómo nos representamos el sujeto de los actos semióticos? Y esa pregunta no presupone que yo me represente el sujeto preexistiendo a los actos que realiza dicho sujeto.
En lo que se refiere a la relación de la Lingüística con la Fisiología diré lo siguiente. La Fonética forma parte del estudio de cualquier lengua. En la obra de Vidal Lamiquiz, titulado “Lengua Española, Método y estructuras lingüísticas”, en el capítulo 5, titulado Fonética y Fonología del español, hay dos secciones con los siguientes títulos: Fonética acústica y Fonética fisiológica. La Fonética acústica se apoya casi enteramente en la Física acústica, mientras que la Fonética fisiológica se apoya en la Fisiología. Y en la Fonética fisiológica se estudia, entre otras cosas, el aparato fonador y el aparato receptor. Y no otra cosa decía yo en mi primer mensaje:  al igual que la lingüística se apoyaba en la Fisiología para saber cómo se producen los sonidos del habla y cómo se lleva a cabo su recepción, la Semiótica puede apoyarse en la Fisiología para afirmar con Pavlov que el cerebro, órgano que preside las relaciones más complejas que mantiene el hombre con el mundo exterior, es un  aparato grandioso de señalización de alta sensibilidad. Y la señal es, a mi juicio, la forma más primigenia de la significación. 

¿Qué es la Semiótica? (3B)

Mi reflexión de hoy tiene que ver con el método de debatir. Se trata de debatir sin perder de vista el objetivo central del debate, que viene formulado en la pregunta planteada por Magariños: ¿qué es la Semiótica? El último mensaje de Myrtha, el dedicado a los bebes de dos semanas,  tiene que ver con la Fisiología, con los reflejos incondicionados y con los reflejos condicionados, con la actividad de los órganos de los sentidos y con los estímulos señales. Pero para que nuestra reflexión no se vaya por el camino de la Fisiología y de la Psicología y no nos perdamos en las aguas de otras ciencias sin saber para dónde vamos,  debemos mirar al objetivo central de nuestro debate y preguntarnos: ¿constituyen los estímulos señales un concepto necesario para definir lo que sea la Semiótica como facultad humana? De esta manera estamos en la Fisiología, pero miramos a la Semiótica. Creo, en este sentido, que Myrtha está actuando con rigor.
Paula, en su último mensaje, le pregunta a Myrtha si los fetos tienen percepciones. Aquí también debemos ser metódicos, formular estas preguntas mirando a la Semiótica. Si hablamos de estímulos señales o de reflejos condicionados, como hacía Myrtha, estamos en el ámbito de la Fisiología; pero si hablamos de percepciones, estamos en el ámbito de la Psicología. Y ya en este ámbito, para responde a la pregunta de Paula con un mínimo de rigor, sería necesario que se diera una definición previa de lo que se entiende por percepción.  Y una vez formulada esa definición, mirando a nuestro objetivo central, deberíamos preguntarnos: ¿constituye la percepción un concepto básico para definir la Semiótica como facultad? Yo creo que nuestras reflexiones, diálogos y debates, inevitablemente se apartan del camino principal, y siempre será así. Pero desde estas desviaciones siempre debemos mirar al objetivo central y volver al camino de la Semiótica.  De no hacerlo así, no cubriremos el objetivo que ha planteado Magariños.

12 de enero de 2004. 

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