sábado, 22 de mayo de 2004

Imagen acústica y concepto


Unidad interna entre significante y significado. Si consideramos a la palabra ‘mesa’ de forma aislada, la concebiremos como una unidad interna entre significante y significado. El significante es la parte física del signo y, en consecuencia, es objeto de la percepción auditiva en el caso del lenguaje hablado y objeto de la percepción visual en el caso del lenguaje escrito. El significado, por su parte, es la parte social del signo, pero no tenemos manera de percibirlo sensiblemente. Admitimos que es una propiedad inmanente a la palabra, pero su existencia carece de objetividad. Pero así como el espíritu sólo tiene existencia objetiva en un cuerpo humano y, al decir de Hegel, su  forma más adecuada de existencia, el significado de la palabra ‘mesa’ sólo cobra existencia objetiva por medio de otras palabras. Así  que en vez   de considerar a la palabra ‘mesa’ de forma aislada, que es lo que hemos hecho hasta aquí, vamos a considerarla ahora en sus relaciones de intercambio con otras palabras.


Unidad externa entre significante y significado. En el diccionario de Julio Casares podemos leer lo siguiente: mesa. Mueble para comer, escribir, etcétera, compuesto de un tablero horizontal sostenido por uno o varios pies. Esta forma de presentar el significado de la palabra ‘mesa’ tiene la figura de un intercambio: nosotros le entregamos a Julio Casares  la palabra ‘mesa’, y él nos entrega a cambio el sintagma ‘Mueble que sirve para comer, escribir, etcétera, compuesto de un tablero horizontal sostenido por uno o varios pies’. Al igual que la palabra ‘mesa’ es una unidad de significante y significado, el sintagma ‘Mesa que sirve para escribir...’ también es una unidad de significante y significado. Lo que sucede es que la unidad interna entre significante y significado de la palabra ‘mesa’, se presenta ahora como unidad externa entre la palabra ‘mesa’, que hace de significante, y el sintagma ‘Mueble que sirve para escribir...’  que hace de significado. Aisladamente cada palabra se presenta como una unidad interna entre significante y significado, pero en los diccionarios las palabras experimentan un cambio de forma: la palabra sobre la que preguntamos cuál es su significado se encuentra en forma de significante, mientras que las palabras que exponen el significado de aquella palabra se encuentran en forma de significado. Busquemos un ejemplo análogo que nos ayude a entender la utilidad de este último razonamiento.   

Significado y ser. Si preguntamos que significa la palabra ‘mesa’, Julio Casares nos dice que significa “Mueble que sirve para comer, escribir, etcétera, compuesto de un tablero horizontal sostenido por uno ovarios pies”. Si le preguntáramos ahora qué es una mesa, nos respondería lo mismo: “Mueble que sirve para comer, escribir, etcétera, compuesto de un tablero horizontal sostenido por uno o varios pies”. Por lo tanto, preguntar por el significado de la palabra ‘mesa’ equivale a preguntar por el ser de la mesa. De ahí que el significado de  una palabra se entienda el concepto del objeto designado por dicha palabra. Cuando hablamos de significante y concepto, decimos concepto a secas, y así somos vagos e imprecisos. Y para superar esa vaguedad y ganar en precisión, deberíamos decir significante y concepto del objeto designado por dicho significante. Deberíamos hablar de ‘concepto de...’ en vez de ‘concepto’ a secas. Porque el concepto lo es siempre de un objeto. Si admitimos que el significado de una palabra no es más que el concepto del objeto designado por dicha palabra, debemos admitir que el significado reside originariamente en el objeto designado.

Significado e imagen sensible. Si observamos la página 103 del Curso de Lingüística General de Ferdinand de Saussure, podemos ver  que hace al final uso de aquello que quería evitar, que la lengua se redujera a una simple nomenclatura, es decir, a una lista de términos que corresponden a otras tantas cosas.  Dibuja tres elipses para ilustrar que el signo lingüístico es una entidad psíquica de dos caras. Primera elipse: en la parte de arriba escribió /concepto/ y en la parte de abajo escribió imagen acústica. Segunda elipse: en la parte de arriba escribe árbol entre comillas y en la parte de abajo escribe arbor. Y tercera elipse: En la parte de arriba dibuja un árbol y en la parte de abajo escribe arbor.  Saussure hace bien en rehuir  hablar del lenguaje como un sistema que une palabras y cosas, puesto que entre la palabra ‘mesa’ y la mesa en la que escribo no hay ninguna clase de conexión. Pero sabe que tiene que demostrar que el significado es algo distinto del significante, y al principio sólo logra hacer sensible esta diferencia por medio metalingüísticos: para mostrar el significado de la palabra mesa, escribo mesa entre comillas o entre doble barra o con cualquier otro medio metalingüístico. De manera que cuando nos muestra el significado nos encontramos de nuevo con un significante. Parece que al principio no hay manera de mostrar que el significado es algo cualitativamente diferente del significante, que no hallamos la manera de exponerlo en su diferencia específica frente al significante. Pero al final Saussure, para exponer esta diferencia, cede a la tentación de lo sensible, y termina dibujándonos un árbol como forma de existencia del significado.  No se trata ahora de una nomenclatura, de unir, por ejemplo, la palabra ‘mesa’ y el objeto mesa, sino de unir la imagen acústica del sonido [mesa  y una serie casi infinita de imágenes visuales del objeto mesa. De lo que resulta que la palabra ‘mesa’, por una parte, está conectada a otra serie de palabras que exponen su significado, y por otra parte, a una serie casi infinita de imágenes visuales de mesas. Escuchemos a Habermas en la página 196 de su libro Verdad y Justificación de la editorial Trotta: “Debido a que mi saber lingüístico estructura previamente mis percepciones, no puedo percibir nada sin clasificarlo dentro de una red conceptual”. Es cierto el lenguaje, en tanto expresión objetiva del concepto, se encuentra en medio de mi percepción y del objeto percibido. Pero también es cierto que la percepción está en medio del concepto y de su objeto. Repito las ideas para un caso particular: entre la percepción de la mesa en la que escribo y la mesa misma está el concepto de mesa elaborado lingüísticamente,  y entre el concepto de mesa elaborado lingüísticamente y el objeto de dicho concepto están las miles de percepciones visuales y táctiles de la mesa.


3 comentarios:

  1. Excelente aporte, muy claro el ejemplo de relación entre significado y ser, y lo que es la imagen acustica.
    visite la pagina porque ahora estoy viendo en la Universidad la materia de Semiotica General.
    Buen blog.

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