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martes, 27 de mayo de 2003

Peirce (Icono o semejanza) (1)

1.                Planteas que existe cierto riesgo en tomar una frase y tratar de extraer de ella razonamientos completos y más aún si la frase la escribió Peirce, cuyo pensamiento está en constante evolución.

Tengo un conocimiento muy pobre y superficial del pensamiento de Peirce. Pero he empezado a estudiar directamente alguno de sus textos, en concreto al que me referí en mi mensaje anterior. Si conozco una casa sólo cuando están los cimientos y las primeras columnas, tendré un conocimiento unilateral de la misma. Pero este conocimiento unilateral no es un no-conocimiento. Es preferible tener un conocimiento multilateral de las cosas que tenerlo unilateral, pero he de empezar por tener un conocimiento unilateral para poder llegar después a tener un conocimiento multilateral. Así que acepto que hay riesgos en mi modo de proceder, pero no hay otra manera de hacerlo si quiero conocer por mí mismo el pensamiento de Peirce. Supongamos que hago algunas valoraciones y conjeturas sobre el pensamiento de Peirce y cometo algunos errores. En tal caso habrá miembros en Semioticians que teniendo un conocimiento multilateral de Peirce podrán enmendar mis errores. Y así avanzaremos todos.
2.                La fotografía como imagen e índice. Amplío el texto de Peirce que presenté en el mensaje anterior: “4.Semejanzas. las fotografías, especialmente las fotografías instantáneas, son muy instructivas, porque sabemos que en ciertos aspectos son exactamente como el objeto que representan. Pero este parecido es debido a que las fotografías son producidas bajo tales circunstancias que están físicamente obligadas a corresponder punto por punto con la naturaleza. En este sentido, pues, pertenecen a la segunda clase de signos, los de la conexión física”.
Peirce empieza clasificando la fotografía como semejanza o icono, porque la fotografía es, en ciertos aspectos, EXACTAMENTE COMO el objeto fotografiado. Así que en principio damos por válido que la fotografía es un icono o semejanza. Después sucede que en la siguiente afirmación de Peirce hay contenida una pregunta: ¿A qué se debe EL PARECIDO  entre la fotografía y el objeto fotografiado? Y responde: al modo especial de conexión física que hay entre el objeto fotografiado y la fotografía en el momento de su producción. Podemos decir entonces que en el momento de la producción, cuya duración es de unas milésimas de segundo, la fotografía es un índice, pero después de la producción, cuando ya ha cesado la conexión física, y tal y como existe en el emulsionante fotosensible de la película fotográfica, es un icono. Así que ahora diremos que las fotografías tienen dos formas semióticas sucesivas: forma de índice y forma de icono; pero que la forma de índice es puramente temporal y deja de ser,  mientras que la forma de icono se conserva en su ser. También podemos afirmar que en el caso de la fotografía la forma de icono logra independizarse en su existencia de la forma de índice. No sucede así con las imágenes especulares, las imágenes producidas por el espejo. Si quitamos el objeto reflejado de delante del espejo, la imagen del objeto desaparece. Como el espejo no fija la imagen del objeto que refleja, su condición de icono es inseparable de su condición de índice.
3.   Después de dicho esto, paso a comentar la cita de Deledalle: “Nada es más flexible, más abierto, más dinámico que la semiótica de Peirce. Confundir el rigor formal de sus definiciones con una descripción empírica mecánica es cometer un grave contrasentido”.
Estoy de acuerdo en que una cosa es el concepto de semejanza o icono de Peirce, y otra muy distinta son los ejemplos o individualizaciones de ese concepto. Hay que ilustrar los conceptos, volverlos sensibles, y para eso se emplean los ejemplos. No obstante, ante esta diferencia entre el concepto y el ejemplo ilustrativo se pueden adoptar dos actitudes: una, aumentar el número de ejemplos de ese concepto y verificar la certeza de su contenido, o lo que es lo mismo, aumentar la anchura o extensión del concepto. Y dos, analizar uno, dos o tres ejemplos particulares de icono, o lo que es lo mismo, reducir la extensión del concepto. Este segundo camino es el que tomo yo. Pero te diré algo más a este respecto: no sólo reduzco la extensión del concepto de Peirce a tres ejemplos, sino que además quiero indagar su contenido conceptual y aumentar su elaboración. ¿Cuáles son esos contenidos conceptuales que hay en el texto de Peirce? Pues los tres siguientes: uno, la fotografía es, en ciertos aspectos, EXACTAMENTE COMO el objeto fotografiado; dos, entre la fotografía y el objeto fotografiado hay PARECIDO; y tres, la fotografía REPRESENTA al objeto fotografiado. Tengo la impresión de que los seguidores de Peirce han incidido sobre todo en uno de esos contenidos conceptuales, el hecho de que una cosa representa a otra, y han dirigido poco su atención  hacia los otros dos contenidos: cuando una cosa es exactamente como otra, o cuando una cosa se parece a otra. El contenido conceptual que más me interesa a mí es este último: EL PARECIDO.
4.  Imágenes cromáticas. La mesa en la que escribo puedo verla, fotografiarla y reflejarla en un espejo. De acuerdo con estos tres ejemplos podemos afirmar que las imágenes tienen dos aspectos: el material del que están hechas y el órgano o mecanismo que las produce. Bajo el punto de vista del material de construcción, la imagen visual, fotográfica y especular son iguales, todas están hechas de color. Pero bajo el punto de vista del órgano o mecanismo que las produce son distintas: el ojo, la cámara fotográfica y el espejo. A partir de aquí podemos llegar a ciertos acuerdos en la denominación de los hechos observados: cuando hablamos de las imágenes en sí mismas, las llamaremos imágenes cromáticas, sonoras, etcétera, atendiendo al material del que están hechas. Y cuando hablamos de las imágenes en tanto son por medio de otro, las llamaremos imágenes visuales, fotográficas, especulares, etcétera, atendiendo al órgano o mecanismo que las produce.
5.                Hablaré, por último, de una de las diferencias más esenciales, bajo el punto de vista filosófico, entre esas tres imágenes. La imagen visual no es pública, no es objeto de la percepción ajena, mientras que la imagen fotográfica y la imagen especular si son públicas. De ahí que defienda que en su origen las imágenes cromáticas (por ejemplo, las pinturas de bisonte de la Cuevas de Altamira), son la exteriorización de las imágenes visuales, una exteriorización mediatizada, por supuesto, por la mano, la pintura  y el pincel. (Seguro que habrá mas mediaciones, pero estas que he enumerado son las más elementales y visibles)

10 de enero de 2003.


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