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domingo, 23 de marzo de 2025

El sentir y el pensar

 

Primera determinación. Les transcribo una cita de La ideología alemana de Marx y Engels: “La división del trabajo solo se convierte en verdadera división a partir del momento en que se separan el trabajo físico y el trabajo espiritual. Desde este instante, puede ya la conciencia imaginarse realmente que es algo más y algo distinto que la conciencia práctica existente…”. Deducción: En todas las personas que se dedican a la enseñanza, en sus mentes, la percepción se separa del concepto. En los profesores y profesoras la percepción se convierte en una sombra del concepto, o en un ejemplo trivial y accidental con que ilustrarlo. De este modo se da el primer paso en la siguiente dirección: el pensar se desprende del sentir o lo convierte en un pequeño reducto, en algo casi evanescente.

Segunda determinación. Hablemos del conocimiento mediato. En la actualidad casi el 80 por ciento del conocimiento del mundo es mediato. Pensemos en el horror o apocalipsis que se está produciendo en Gaza. Mientras vemos la muerte de niños en Gaza y los gritos desesperados de sus familiares, mientras vemos el horror en el rostro de jóvenes, niños y niñas, padres y madres, nosotros estamos almorzando. O después de ver el terror de lo que allí está pasando, nos ponemos a almorzar tan alegremente y nos damos bromas para relajarnos. En la percepción de las imágenes televisivas la vivencia está separada de la percepción. Por eso nos resulta tan cómoda contemplarlas. Es la percepción como contemplación o inevitablemente nos convertimos en militantes del antiguo materialismo, donde el lado subjetivo no tiene cabida. Deducción: Con esta segunda determinación el sentir se separa aún más del pensar, convirtiéndose casi en un espectro.

Tercera determinación. Nos vamos ahora a nuestra vida inmediata. Si con la primera y segunda determinación, hemos alejado el sentir del pensar, cuando estamos inmerso en nuestra vida inmediata, el sentir aparece totalmente divorciado del pensar. ¿Y por qué? Porque no queremos sufrir, queremos vivir relajados y felices; a fin de cuentas, nosotros no somos responsables de la división del trabajo en físico y espiritual, como tampoco nos sentirnos responsables de lo que sucede en Gaza. Deducción:   Hay que darle más importancia a nuestra vida inmediata, debemos elaborarla más, y nutrirla de conceptos. Es necesario una unidad más íntima y mas poderosa entre el sentir y el pensar. Es necesario superar la enajenación del pensar del sentir que nos provoca nuestra condición de enseñantes y nuestra condición mental de estar dominados por el conocimiento mediato.

Bajo estas condiciones, cuando el sentir está divorciado y enajenado del pensar, y a la inversa, cuando el pensar está enajenado del sentir, es fácil incurrir en  tres errores: el escolasticismo, el formalismo y el dogmatismo. El escolasticismo es aquella tendencia consistente en elaborar definiciones, reuniendo los más diversos contenidos, al margen de las condiciones concretas a las que nos enfrentamos. El formalismo es aquella tendencia que no comprende que la clave está en el contenido, que es el contenido quien debería determinar  la forma más adecuada y efectiva para contenerlo, y no forzar los contenidos encerrándolos en las formas preestablecidas. Y el dogmatismo es aquella tendencia donde los intelectuales permanecen atados a las mismas ideas aunque el mundo haya cambiado por todos los costados.

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