Aristóteles, en su obra Metafísica, formula la siguiente idea: “Ahora bien todos los actos, todos los hechos se dan en lo particular. Porque no es al hombre al que cura la cirujana Lerzundi, y sí es a Ramón Quintana, Delia Pérez o a cualquier otro individuo que resulte pertenecer al género humano”. Con esta idea tratamos de destacar la importancia fundamental de lo particular, que constituye la base de nuestra vida consciente. Todo no depende de nuestra voluntad. Por mucho empeño que pongamos, el ritmo, desarrollo y posibilidades de la conciencia universal depende en su base de nuestra vida particular.
Les pongo un ejemplo. En
la programación del Museo del Prado de 2025, en concreto en mayo, habrá una
exposición de las pinturas de Paolo Veronese, el representante más insigne del
manierismo veneciano. Habrá, por supuesto, conferencias a cargo de especialistas,
debates y publicaciones. El manierismo representa, en parte, al renacimiento, y,
en parte, cierto grado de ruptura con el renacimiento, en suma, representa un
momento de transición. La transición es uno de los conceptos más importantes
del pensamiento dialéctico o de la lógica dialéctica. También sabemos que los
pintores venecianos son unos espléndidos dominadores del color. Así como
también sabemos que las pinturas venecianas, como fiel reflejo de la vida
social de Venecia, reflejan el bullicio y ánimo social que se producen en sus
hermosos canales. He estado una sola vez en Venecia. Es una maravilla estética
en todos los planos de la existencia humana.
Pero resulta que yo vivo
en Las Palmas de Gran Canaria y no en Madrid. Así que no puedo disfrutar de
esta programación del Museo del Prado, como de toda la programación cultural y
eventos sociales y políticos que se dan en la capital de España, que es, sin
duda, una de las grandes ciudades europeas, disponiendo de una vida social de
máximo nivel y energía. Mis tesis fundamentales en filosofía, ideología
política y semiótica las formulé cuando yo tenía 27 años. Han pasado ya 41
años. Si yo, a partir de los treinta años, hubiera vivido en Madrid, mi vida
universal se hubiera desarrollado a un ritmo y con un alcance muy superiores al
que he podido disfrutar en Las Palmas de Gran Canaria. Los años que he
necesitado para desarrollar y actualizar muchas de mis ideas, si hubiera vivido
en Madrid dicho periodo se hubiera reducido a cuestión de meses. Hubiera
disfrutado de pensadores, artistas, políticos, economistas y científicos que en
mi ciudad no he tenido oportunidad de hacerlo. Por lo tanto, es obvio que mi
vida particular ha determinado el desarrollo a la baja de mi vida universal.
Hemos tratado de
establecer que la vida particular es la base del desarrollo de la vida
universal, puesto que todos los actos y los hechos se dan en lo particular. Y
lo que tenemos que comprender ahora es que lo universal reside en lo particular,
y es ahí donde fundamentalmente debemos encontrarlo y no solo en los libros.
Sin duda que los textos teóricos nos permiten mejorar nuestra búsqueda de lo
universal en lo particular. Sin teoría no tendremos nunca la intelección
universal de lo particular. Y este momento también es necesario. Pero sigamos.
En los últimos cuarenta años la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria ha
experimentado grandes cambios en infraestructura, urbanización y arquitectura.
Ha crecido la población y los palmenses se han vuelto más multiétnicos. Las
Palmas de Gran Canaria es en la actualidad una bulliciosa y animada ciudad
metropolitana. Ha contribuido a ello la actividad turística, que es su
actividad económica principal, y sus modernas infraestructuras portuarias y
aéreas.
Tú puedes ser un
intelectual activo y, en consecuencia, puedes percatarte de los cambios que
experimenta tu ciudad, vivirlos y participar. O no, puedes ser un intelectual
de cuatro paredes para dentro y tu visión del mundo estar determinada
fundamentalmente por los libros que lees o por las coordenadas limitadas donde
desenvuelves tu trabajo personal. Hay que tener en cuenta que como trabajadores
somos unilaterales, mientras que como consumidores somos multilaterales. Pero
puede ser que como consumidor tengas poca cultura. De modo que en ti puede
predominar la unilateralidad de tu trabajo y llegar a disponer de una
percepción universal del mundo te cueste dios y ayuda. Hay que saber que el
primer paso que han de dar aquellos pensadores que se reclaman de la filosofía
dialéctica debe ser la multilateralidad.
Seguimos adelante. La
zona de la Avenida Mesa y López, que es predominantemente peatonal, es la zona
comercial más importante de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Muy cerca
se encuentra el Mercado Central, y en el mismo edificio, en la planta de arriba,
hay un establecimiento de Mercadona. El bullicio y la vida de este lugar es una
maravilla. El Mercado Central está considerado el séptimo mejor de España. Pero
yo tengo un amigo intelectual que vive cerca de ese lugar y nunca o casi nunca
visita dicho mercado. Es obvio que su vida particular no se llena de la
universalidad que proporciona este lugar. Y lo que le pasa con este mercado, le
pasa con otros centros comerciales o con El Corte Inglés. Así que puedes vivir
en una ciudad metropolitana, pero tu vida particular no se aprovecha de todos
los recursos universales de la que está dotada. Y vives, casi de forma
inconsciente, aislado.
Pongamos otro ejemplo. Si
vives en una ciudad de 10.000 habitantes, las determinaciones universales de tu
vida particular serán notablemente más pobres que si vives en una ciudad de
378.000 habitantes. Mucho menos tendrán desarrollo las determinaciones universales
si vives en un pueblo de 300 habitantes. Cuanto más pequeño sea una ciudad o
pueblo, menos dinamismo y movimiento habrá que los que se producen en una
ciudad grande. En las ciudades pequeñas se tiende a la quietud y a sentir poca
necesidad de los cambios. Y en el cambio está otra de las esencias de la
dialéctica.
Así que la evolución,
ritmo y desarrollo de tu vida universal despende de las determinaciones
sociales de tu vida particular. Lo que pido a quien me lee es que se atenga al
primer principio filosófico de conócete a ti mismo. No te engañes. Estudia en
serio quién eres y cómo es tu vida particular. Enumera las determinaciones
universales de tu vida particular y mide hasta qué punto le sacas provecho. No
busques dentro de ti la verdad de lo que eres. Debes buscarlo en tu vida
social. Pero no entiendas mal el concepto de vida social. No se trata de
disponer de grupos de amigos o compañeros de armas más o menos numerosos, sino
de saber cuál es tu grado de integración social en tu ciudad. Una persona
aparentemente solitaria puede estar integrada en su ciudad mucho más que
personas que siempre están rodeadas de otras personas afines a su actividad o
ideas. Los grupos, como sucedía con los partidos de extrema izquierda de los
años 70-80 del siglo pasado en España, en ocasiones te aíslan y te hacen tener
una visión falsa del mundo. Puede en estos casos que el imperio de la
representación se imponga sobre el rico y variado mundo perceptivo que te
ofrece tu ciudad. Si eres despierto y descubres y te alimentas de la vida
universal que te ofrece la ciudad donde vives, seguro que entenderás mejor las
teorías que estudias y le sacarás más partido. Ser un buen intelectual no
depende de tener solo una buena cabeza o ser una persona de talento, sino de
estar inmerso en las posibilidades de desarrollo universales de tu vida
particular.
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