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jueves, 20 de marzo de 2025

La vida particular determina la evolución y desarrollo de la vida universal

 

Aristóteles, en su obra Metafísica, formula la siguiente idea: “Ahora bien todos los actos, todos los hechos se dan en lo particular. Porque no es al hombre al que cura la cirujana Lerzundi, y sí es a Ramón Quintana, Delia Pérez o a cualquier otro individuo que resulte pertenecer al género humano”. Con esta idea tratamos de destacar la importancia fundamental de lo particular, que constituye la base de nuestra vida consciente. Todo no depende de nuestra voluntad. Por mucho empeño que pongamos, el ritmo, desarrollo y posibilidades de la conciencia universal depende en su base de nuestra vida particular.

Les pongo un ejemplo. En la programación del Museo del Prado de 2025, en concreto en mayo, habrá una exposición de las pinturas de Paolo Veronese, el representante más insigne del manierismo veneciano. Habrá, por supuesto, conferencias a cargo de especialistas, debates y publicaciones. El manierismo representa, en parte, al renacimiento, y, en parte, cierto grado de ruptura con el renacimiento, en suma, representa un momento de transición. La transición es uno de los conceptos más importantes del pensamiento dialéctico o de la lógica dialéctica. También sabemos que los pintores venecianos son unos espléndidos dominadores del color. Así como también sabemos que las pinturas venecianas, como fiel reflejo de la vida social de Venecia, reflejan el bullicio y ánimo social que se producen en sus hermosos canales. He estado una sola vez en Venecia. Es una maravilla estética en todos los planos de la existencia humana.

Pero resulta que yo vivo en Las Palmas de Gran Canaria y no en Madrid. Así que no puedo disfrutar de esta programación del Museo del Prado, como de toda la programación cultural y eventos sociales y políticos que se dan en la capital de España, que es, sin duda, una de las grandes ciudades europeas, disponiendo de una vida social de máximo nivel y energía. Mis tesis fundamentales en filosofía, ideología política y semiótica las formulé cuando yo tenía 27 años. Han pasado ya 41 años. Si yo, a partir de los treinta años, hubiera vivido en Madrid, mi vida universal se hubiera desarrollado a un ritmo y con un alcance muy superiores al que he podido disfrutar en Las Palmas de Gran Canaria. Los años que he necesitado para desarrollar y actualizar muchas de mis ideas, si hubiera vivido en Madrid dicho periodo se hubiera reducido a cuestión de meses. Hubiera disfrutado de pensadores, artistas, políticos, economistas y científicos que en mi ciudad no he tenido oportunidad de hacerlo. Por lo tanto, es obvio que mi vida particular ha determinado el desarrollo a la baja de mi vida universal.

Hemos tratado de establecer que la vida particular es la base del desarrollo de la vida universal, puesto que todos los actos y los hechos se dan en lo particular. Y lo que tenemos que comprender ahora es que lo universal reside en lo particular, y es ahí donde fundamentalmente debemos encontrarlo y no solo en los libros. Sin duda que los textos teóricos nos permiten mejorar nuestra búsqueda de lo universal en lo particular. Sin teoría no tendremos nunca la intelección universal de lo particular. Y este momento también es necesario. Pero sigamos. En los últimos cuarenta años la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria ha experimentado grandes cambios en infraestructura, urbanización y arquitectura. Ha crecido la población y los palmenses se han vuelto más multiétnicos. Las Palmas de Gran Canaria es en la actualidad una bulliciosa y animada ciudad metropolitana. Ha contribuido a ello la actividad turística, que es su actividad económica principal, y sus modernas infraestructuras portuarias y aéreas.

Tú puedes ser un intelectual activo y, en consecuencia, puedes percatarte de los cambios que experimenta tu ciudad, vivirlos y participar. O no, puedes ser un intelectual de cuatro paredes para dentro y tu visión del mundo estar determinada fundamentalmente por los libros que lees o por las coordenadas limitadas donde desenvuelves tu trabajo personal. Hay que tener en cuenta que como trabajadores somos unilaterales, mientras que como consumidores somos multilaterales. Pero puede ser que como consumidor tengas poca cultura. De modo que en ti puede predominar la unilateralidad de tu trabajo y llegar a disponer de una percepción universal del mundo te cueste dios y ayuda. Hay que saber que el primer paso que han de dar aquellos pensadores que se reclaman de la filosofía dialéctica debe ser la multilateralidad.

Seguimos adelante. La zona de la Avenida Mesa y López, que es predominantemente peatonal, es la zona comercial más importante de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Muy cerca se encuentra el Mercado Central, y en el mismo edificio, en la planta de arriba, hay un establecimiento de Mercadona. El bullicio y la vida de este lugar es una maravilla. El Mercado Central está considerado el séptimo mejor de España. Pero yo tengo un amigo intelectual que vive cerca de ese lugar y nunca o casi nunca visita dicho mercado. Es obvio que su vida particular no se llena de la universalidad que proporciona este lugar. Y lo que le pasa con este mercado, le pasa con otros centros comerciales o con El Corte Inglés. Así que puedes vivir en una ciudad metropolitana, pero tu vida particular no se aprovecha de todos los recursos universales de la que está dotada. Y vives, casi de forma inconsciente, aislado.

Pongamos otro ejemplo. Si vives en una ciudad de 10.000 habitantes, las determinaciones universales de tu vida particular serán notablemente más pobres que si vives en una ciudad de 378.000 habitantes. Mucho menos tendrán desarrollo las determinaciones universales si vives en un pueblo de 300 habitantes. Cuanto más pequeño sea una ciudad o pueblo, menos dinamismo y movimiento habrá que los que se producen en una ciudad grande. En las ciudades pequeñas se tiende a la quietud y a sentir poca necesidad de los cambios. Y en el cambio está otra de las esencias de la dialéctica.

Así que la evolución, ritmo y desarrollo de tu vida universal despende de las determinaciones sociales de tu vida particular. Lo que pido a quien me lee es que se atenga al primer principio filosófico de conócete a ti mismo. No te engañes. Estudia en serio quién eres y cómo es tu vida particular. Enumera las determinaciones universales de tu vida particular y mide hasta qué punto le sacas provecho. No busques dentro de ti la verdad de lo que eres. Debes buscarlo en tu vida social. Pero no entiendas mal el concepto de vida social. No se trata de disponer de grupos de amigos o compañeros de armas más o menos numerosos, sino de saber cuál es tu grado de integración social en tu ciudad. Una persona aparentemente solitaria puede estar integrada en su ciudad mucho más que personas que siempre están rodeadas de otras personas afines a su actividad o ideas. Los grupos, como sucedía con los partidos de extrema izquierda de los años 70-80 del siglo pasado en España, en ocasiones te aíslan y te hacen tener una visión falsa del mundo. Puede en estos casos que el imperio de la representación se imponga sobre el rico y variado mundo perceptivo que te ofrece tu ciudad. Si eres despierto y descubres y te alimentas de la vida universal que te ofrece la ciudad donde vives, seguro que entenderás mejor las teorías que estudias y le sacarás más partido. Ser un buen intelectual no depende de tener solo una buena cabeza o ser una persona de talento, sino de estar inmerso en las posibilidades de desarrollo universales de tu vida particular.

 

 

 

 

 

 

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