No debemos pensar con
conceptos aislados, aunque en esencia nunca lo hacemos, solo lo hacemos
aparentemente. Los conceptos siempre debemos incluirlos en un sistema
conceptual que sea explícito, con el fin de lograr un mayor nivel de
autoconciencia. Así que el concepto de sinceridad lo vamos a incluir en un
sistema conceptual que incluye, además de la sinceridad, los conceptos de
dignidad y el orgullo. Así que diremos: si quieres ser sincero conmigo, solo lo
aceptaré sin no atentas contra mi dignidad ni debilitas mi orgullo. Si, por el
contrario, vulneras mi dignidad y socabas mi orgullo, entonces no quiero tu
sinceridad. El valor de cualquier concepto no debe ser medido o cuantificado de
modo aislado, sino siempre debe hacerse dentro de un sistema conceptual. Pensamos,
aunque podemos no ser consciente de ello, con sistema conceptuales y no con
conceptos aislados. Puede suceder que aparentemente una persona piense con un
concepto aislado, pero siempre habrá, tal vez en la sombra o no de un modo
explícito, un sistema conceptual donde se sostiene, fundamenta y alimenta aquel
concepto aislado.
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