viernes, 18 de junio de 2010

Lo concreto representado

Recientemente Rolando Astarita habló que el punto de partida de la dialéctica es “lo concreto representado”. Quisiera precisar  a este respecto algunas cuestiones.


Más que hablar de la dialéctica lo más adecuado sería hablar del conocimiento.  Y a este respecto hay dos cuestiones que se confunden: la teoría del conocimiento materialista dialéctica y la teoría marxista sobre la construcción de teorías.

El conocimiento relativamente completo de una cosa transcurre en dos etapas: la etapa del conocimiento sensible (etapa práctica) y la etapa del conocimiento teórico o lógico. Y el punto de partida del conocimiento es la práctica o el conocimiento sensible.

La otra cuestión es cómo se construyen las teorías. Para Marx las  teorías tienen como punto de partida lo abstracto y el resultado es lo concreto. Dicho de otra forma: la tarea del teórico es producir lo concreto por medio de lo abstracto o de categorías abstractas.

Históricamente la ciencia económica, y no pudo ser de otro modo, partió de lo concreto o de la totalidad y terminó en lo abstracto o en categorías abstractas. Marx partió de esta conquista y así pudo hacer El Capital: por medio de categoría abstractas –valor, valor de uso, dinero, capital constante,…- produjo una totalidad concreta: el modo de producción capitalista.

Otra cuestión relacionada con esta afecta a los conceptos. Los idealistas y también los empiristas suelen hablar de los conceptos como si estos estuvieras separados por un abismo del conocimiento sensible. Y los idealistas, sobre todo Hegel, presentan el concepto como si se alimentara de sí mismo y brotara de sí mismo. Marx, por el contrario, afirma que el concepto se  elabora con percepciones o representaciones.

Lo concreto representado (2)

Primero les transcribo una cita de Feuerbach de su obra “Principios de la Filosofía del Futuro”: “La determinación según la cual sólo el concepto concreto, aquel que es portador en sí mismo de la naturaleza de lo real, es el concepto verdadero, expresa el reconocimiento de lo concreto o realidad. Pero, en la medida en que a su vez se presupone de antemano el concepto, esto es, el ser del pensar, como ser absoluto, el único ser verdadero, en esta medida, pues, lo real o realmente efectivo sólo puede reconocerse de una manera indirecta, sólo como el adjectivum esencial y necesario del concepto. Hegel es realista, pero un realista puramente idealista o más bien un realista abstracto –realista en la abstracción de toda realidad”.

El ser absoluto, para Hegel, es el concepto. Y la naturaleza de lo real es un adjetivo del concepto. Y esa es su concepción del mundo: primero fue el concepto o la idea y después la naturaleza. No en vano Hegel creía en Dios.  Por lo tanto, en Hegel, la naturaleza brota del concepto y no el concepto de la naturaleza. Así que me reafirmo en mi posición: en Hegel el concepto brota de sí mismo y no de la percepción y de la representación. Sin que esto implique que Hegel niegue la existencia de  la percepción y la representación y su papel en el conocimiento del mundo.

Les transcribo ahora una cita de Marx tomada de “La dialéctica y la filosofía hegeliana”: “Un doble defecto de Hegel. El primero se destaca con la mayor claridad en la Fenomenología, como la cuna que es de la filosofía hegeliana. Cuando Hegel, por ejemplo, concibe la riqueza, el poder del Estado, etc., como una esencia enajenada del ser humano, sólo lo hace en su forma discursiva. Se trata de esencias discursivas y, por tanto, simplemente de una enajenación del pensamiento puro, es decir, del pensamiento filosófico abstracto”.

Supuestamente Rolando considera que Hegel tiene en cuenta lo empírico. Y la riqueza y el poder del Estado son ejemplos de lo empírico. Pero Marx nos advierte que en Hegel dichos elementos empíricos se presentan como formas discursivas, como esencias enajenadas del pensamiento filosófico abstracto.

5 de febrero de 2010.

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